Aproximadamente un tercio de los pacientes con epilepsia no se liberan de las convulsiones con los medicamentos anticonvulsivos. Esta brecha de tratamiento motiva la investigación de nuevas opciones terapéuticas, como el cannabidiol (CBD). El CBD se diferencia de otros derivados del cannabis por su eficacia constante y su falta de efecto psicoactivo. El CBD se puede recomendar como terapia adyuvante en pacientes con síndromes de Dravet y Lennox-Gastaut. Los efectos adversos (EA) más comunes son somnolencia, disminución del apetito, diarrea y vómitos. La elevación de las transaminasas es el EA más común que conduce a la interrupción del CBD. La coadministración con valproato puede aumentar el riesgo de hepatotoxicidad. La combinación de CBD y clobazam puede aumentar tanto la efectividad como el riesgo de EA asociados con estos medicamentos. Las lagunas de conocimiento más sorprendentes son la eficacia y la dosis óptima de CBD para adultos con epilepsias focales, la seguridad a largo plazo del uso de CBD y las estrategias para mejorar el acceso al CBD para las personas que viven con epilepsia. Fuente acá