El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un retrovirus responsable del Síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA), el cual es un estado de debilidad y vulnerabilidad del sistema inmune. Sin tratamiento alguno, la esperanza de vida de una persona afectada por VIH es de 9 años a 11 años.
El SIDA es la forma más avanzada de infección por VIH. En este punto, el sistema inmune se encuentra bastante debilitado o destruido y los pacientes sufren enfermedades oportunistas que ponen su vida en riesgo. En 2017, más de 36.9 millones de personas a nivel mundial reportaron estar infectados, de los cuales 1.8 millones de personas fueron infectadas recientemente.
Los cannabinoides son las sustancias químicas que se encuentran en la planta del cannabis. Estas moléculas poseen excelentes propiedades terapéuticas porque actúan en el sistema endocanabinoide humano, que está compuesto por ligando endocannabinoides y receptores endógenos.
Cuando los cannabinoides y los endocannabinoides se unen a los receptores, esta interacción de elementos provoca cambios en las células. Esta activación es muy importante para el funcionamiento normal del cuerpo.
Estos receptores se encuentran en las membranas de las células del cuerpo. Se pueden encontrar dos tipos de receptores: los receptores CB1, localizados principalmente en el sistema nervioso central pero también en pequeñas cantidades en el sistema nervioso periférico; y los receptores CB2, localizados en diferentes partes del sistema inmune.
Un grupo de investigadores estudió el uso del cannabis para aliviar una variedad de efectos secundarios provocados por el tratamiento antirretroviral en pacientes con VIH. Esta investigación reportó que el cannabis mejoró el apetito (97%), el dolor muscular (94%), las náuseas (93%), el dolor nervioso (90%), la ansiedad (93%), la parestesia (85%) y la depresión (86%)
Además, ya existe una variedad de artículos que explican el rol que los cannabinoides desarrollan en la lucha contra la depresión, el alivio del dolor crónico y la reducción de náuseas y vómitos (provocados por el tratamiento antirretroviral).
Otro estudio comparó pacientes con dos tipos de tratamiento: tratamiento de cannabis y otro tipo de THC sintético, dronabinol. En conclusión, ambos grupos observaron incrementos similares en el apetito y en el número de comidas ingeridas, pero solo el cannabis medicinal mejoró el sueño.
El tejido linfoide asociado con los intestinos es un punto importante para la propagación del VIH. Un nuevo estudio demostró que la administración crónica del Δ9-tetrahydrocannabinol (THC) resultó en una atenuación generalizada de la carga viral y la inflamación tisular en animales (monos) infectados por el virus de la inmunodeficiencia. Los mecanismos en cuestión fueron causados por un cambio genético en las células del intestino, especialmente en los genes que controlan la morfogénesis, procesos metabólicos, supervivencia, y la proliferación y muerte programada de las células.
El VIH requiere células blancas para ser activado y expandido, pero en una etapa avanzada de la infección, el virus también puede insertarse en los glóbulos blancos que están en reposo y activarlos. Esto causa una propagación mucho mayor del virus. Recientemente, los investigadores han hecho un descubrimiento muy prometedor: los receptores CB2 reducen los mecanismos de infección del VIH. Sin embargo, se necesitan varios estudios para entender mejor el potencial médico del cannabis para tratar el VIH y el SIDA.