Médica especialista en consulta con paciente con endometriosis sobre Cannabis medicinal

Siete a once años. Ese es el tiempo promedio que transcurre entre los primeros síntomas de endometriosis y el diagnóstico. No es un dato menor: significa que millones de mujeres conviven durante años con dolor pélvico crónico, dismenorrea severa, dispareunia y fatiga sin que nadie haya puesto nombre a lo que les ocurre. Y cuando finalmente llega el diagnóstico, las opciones terapéuticas disponibles (anticonceptivos hormonales, análogos de GnRH, cirugía) funcionan en muchos casos, pero no en todos, y no sin coste.

En ese espacio de insatisfacción terapéutica, el Cannabis medicinal ha ido ganando terreno. No por moda, sino porque hay una razón biológica concreta que lo justifica.

El sistema endocannabinoide no es ajeno a la endometriosis

El sistema endocannabinoide (SEC) está presente en el tejido reproductivo femenino: receptores CB1 y CB2 se expresan en el endometrio, el miometrio, los ovarios y las trompas de Falopio. Participan en la regulación de la inflamación, la proliferación celular, la apoptosis y la transmisión del dolor.

En mujeres con endometriosis, este sistema no funciona igual que en mujeres sanas. Los estudios documentan una reducción en la expresión de receptores CB1 y una sobreexpresión del receptor TRPV1, directamente implicado en la amplificación del dolor neuropático. Los niveles de anandamida (AEA) y otros endocannabinoides circulantes también aparecen alterados a lo largo del ciclo menstrual. Esto no es un hallazgo periférico: sugiere que la disfunción del SEC forma parte de la fisiopatología de la enfermedad, no solo de sus síntomas.

Esa es la base que hace científicamente coherente explorar los cannabinoides como herramienta terapéutica en endometriosis. No como analgésico genérico, sino como modulador de un sistema que en estas pacientes está funcionando de forma anómala.

1.787 pacientes, 13 estudios: el estado actual de la evidencia

La revisión sistemática más reciente y exhaustiva sobre el tema fue publicada en 2026 por McLaren, Erridge y Sodergren, del Medical Cannabis Research Group del Imperial College London. Trece estudios, 1.787 participantes, y un análisis que permite trazar con claridad qué sabemos y qué no.

El dolor fue la razón principal de uso en el 57–95% de las participantes. Le siguieron los trastornos del sueño (15–78%) y los síntomas gastrointestinales. La vía inhalada fue la más utilizada (51–80%), aunque el uso oral también fue frecuente. En los estudios que midieron percepción de eficacia, una proporción consistente de pacientes reportó mejoría en dolor y calidad de vida.

Los efectos adversos aparecieron en entre el 10% y el 52% de las participantes, siendo los más comunes la euforia y la sequedad bucal, manejables con ajuste de dosis y formulación.

La conclusión de los autores no es ambigua: la evidencia observacional es consistente, la base biológica es sólida, y se necesitan ensayos clínicos aleatorizados con urgencia. Ninguno existe todavía específicamente para endometriosis.

18 meses de seguimiento: lo que cambia con el tiempo

El mismo grupo del Imperial College London y la Curaleaf Clinic publicó un estudio prospectivo en 63 mujeres con dolor crónico por endometriosis tratadas con Cannabis medicinal durante 18 meses. Es uno de los pocos estudios longitudinales disponibles en esta condición.

Los resultados mostraron mejoras sostenidas en dolor (Brief Pain Inventory), calidad de vida (EQ-5D-5L), ansiedad y sueño, medidas en cinco puntos de seguimiento: 1, 3, 6, 12 y 18 meses. La consistencia temporal es relevante: no se trata de un efecto inicial que se diluye, sino de una mejoría que se mantiene.

Sin grupo control, no es posible establecer causalidad. Pero la estabilidad de los resultados a lo largo del tiempo, en múltiples variables clínicas y en un contexto de seguimiento estructurado, es un dato que merece atención.

Inhalado, oral, CBD, THC: la formulación importa

El estudio de Sinclair et al. (PLOS ONE, 2021) analizó 16.193 sesiones de uso de Cannabis en 252 mujeres con endometriosis a través de la aplicación Strainprint. Sus datos permiten una distinción clínicamente útil.

Las formas inhaladas mostraron mayor eficacia para el dolor pélvico agudo, por su inicio de acción rápido. Las formas orales resultaron superiores para los síntomas digestivos y los trastornos del estado de ánimo, donde la duración del efecto es más relevante que la velocidad de inicio. El CBD fue el cannabinoide mejor tolerado y el más utilizado de forma autónoma por las pacientes.

Esto tiene una implicación directa: no existe una formulación universal para la endometriosis. El perfil de síntomas (predominio de dolor agudo, síntomas crónicos, afectación del sueño, componente digestivo) debe guiar la elección de la vía de administración y la relación THC:CBD. Es una decisión clínica, no una elección de producto.

Tres tipos de dolor, tres mecanismos, una sola paciente

Uno de los aspectos más complejos de la endometriosis es que el dolor no es uniforme. La literatura distingue tres mecanismos que pueden coexistir en la misma paciente: dolor nociceptivo (por compresión mecánica de las lesiones), dolor inflamatorio (mediado por citoquinas, macrófagos y el entorno peritoneal alterado) y dolor neuropático (por sensibilización central y daño neuronal directo).

El SEC tiene puntos de acción en los tres. Los cannabinoides modulan la liberación de citoquinas proinflamatorias vía CB2, reducen la sensibilización periférica vía CB1 y TRPV1, e interfieren con los mecanismos de sensibilización central. Esto no significa que el Cannabis resuelva los tres tipos de dolor en todas las pacientes, pero sí explica por qué su perfil de acción es más amplio que el de un analgésico convencional.

Una herramienta clínica, no un sustituto

La endometriosis es una enfermedad compleja que requiere manejo multidisciplinario. El Cannabis medicinal no reemplaza el tratamiento hormonal, la cirugía cuando está indicada, ni el acompañamiento psicológico que muchas pacientes necesitan. Pero en casos de dolor refractario, intolerancia a los tratamientos convencionales o afectación significativa del sueño y la calidad de vida, puede ser una herramienta complementaria con base biológica real y datos clínicos que respaldan su exploración.

Lo que la ciencia todavía no puede ofrecer son dosis validadas, protocolos estandarizados ni comparaciones directas con los tratamientos de referencia. Eso no invalida lo que ya se sabe: invalida la certeza, no la conversación.

Referencias científicas

  • McLaren K, Erridge S, Sodergren MH. A Scoping Systematic Review of Cannabis Use in Endometriosis. Aust N Z J Obstet Gynaecol. 2026;
    10.1111/ajo.70081
  • Sodergren MH et al. Prospective observational study of cannabis-based medicinal products in endometriosis-associated chronic pain. Aust N Z J Obstet Gynaecol. 2025/2026.
    41305963
  • Sinclair J, Collett L, Abbott J, et al. Effects of cannabis ingestion on endometriosis-associated pelvic pain and related symptoms. PLOS ONE. 2021;
    10.1371/journal.pone.0258940
  • Cannabis medicinal y endometriosisLingegowda H, Williams BJ, Spiess KG, et al. Role of the endocannabinoid system in the pathophysiology of endometriosis and therapeutic implications. J Cannabis Res. 2022;
    10.1186/s42238-022-00163-8