La esclerosis tuberosa es un desorden genético de expresión variable que produce la formación de tumores benignos en distintos órganos, como corazón, riñones, pulmones, piel, retina y sistema nervioso central.

Los síntomas van a depender de la localización de las lesiones. Existe variabilidad en el grado de la enfermedad, es decir, algunos pacientes presentan una forma leve de la enfermedad, mientras otros pueden presentar discapacidades severas.

La epilepsia se destaca como la manifestación neurológica más común: se presenta en el 85% de los casos; de ellos, el 63% desarrolla epilepsia refractaria.

Por su potencial antiepiléptico y su capacidad de inhibir el crecimiento tumoral, los preparados derivados de cannabis son una alternativa terapéutica que trataría el síntoma más rebelde de la patología y la vía por la cual se genera.

Se sabe que la esclerosis tuberosa se origina por mutaciones que afectan la vía de señalización PI3K/Akt/mTORC1, uno de los mecanismos de señalización del sistema endocannabinoide en el cerebro adulto y embrionario.

También se constató la presencia del receptor CB1 y CB2 en células mutadas propias de la enfermedad, lo que alerta acerca de un sistema endocannabinoide alterado y capaz de ser regulado mediante el uso de fitocannabinoides.

Debido a la alta incidencia de epilepsia refractaria en esta enfermedad y la amplia divulgación acerca de la efectividad del cannabis para su tratamiento, cada vez son más los que logran importantes cambios en su calidad de vida mediante el uso de derivados de la planta.

Fuente: revistathc.com