El glaucoma es una de las principales causas de ceguera a nivel mundial, afectando a cerca del 3% de la población mayor de 40 años. Su evolución suele ser silenciosa: muchas veces los síntomas no se presentan hasta que la pérdida de visión ya es significativa. Esto lo convierte en una enfermedad neurodegenerativa particularmente desafiante, tanto para quienes la padecen como para el sistema de salud.

En este escenario, los cannabinoides como el THC y el CBD están ganando protagonismo por sus propiedades neuroprotectoras, antiinflamatorias e inmunomoduladoras, que podrían aportar beneficios más allá del control de la presión intraocular (PIO), el enfoque tradicional del tratamiento.

¿Por qué es tan difícil tratar el glaucoma?

El tratamiento convencional del glaucoma se basa casi exclusivamente en reducir la PIO, ya que este es uno de los factores de riesgo más importantes. Sin embargo, hay un grupo de pacientes —los llamados normotensos— que presentan daño en el nervio óptico a pesar de tener niveles normales de presión ocular. Esto demuestra que la enfermedad puede avanzar incluso cuando este parámetro está bajo control.

Por eso, la investigación científica está explorando terapias complementarias que aborden otros mecanismos detrás del glaucoma, como la autoinmunidad y la neurodegeneración progresiva.

Cannabinoides como una posible revolución en el tratamiento

Un estudio reciente, publicado en la revista ACS Pharmacology & Translational Science, evaluó el uso de agonistas sintéticos del receptor cannabinoide tipo 1 (CB1R) en pacientes que no respondían bien a los tratamientos convencionales. Los resultados fueron prometedores: estos pacientes mostraron mejoras significativas, lo que sugiere que los cannabinoides podrían actuar como fármacos de acción múltiple para combatir la progresión del glaucoma.

Este enfoque multiobjetivo —que contempla no solo la presión intraocular, sino también la protección neuronal y la modulación del sistema inmune— resulta especialmente interesante para quienes padecen glaucoma normotensivo, un grupo que muchas veces queda fuera de los beneficios de los tratamientos actuales.

CBD, THC y la conexión intestino-retina

Los investigadores también señalan que los cannabinoides podrían influir en el eje intestino-retina, una red de comunicación entre el sistema digestivo y la salud ocular, abriendo una nueva dimensión terapéutica en enfermedades oculares.

Tanto el CBD como el THC han demostrado efectos que podrían ser decisivos en este contexto: alivio de la presión ocular, reducción de la inflamación, protección del tejido nervioso y modulación de respuestas autoinmunes.

¿Estamos ante una nueva era en el tratamiento del glaucoma?

Aunque aún se necesitan más estudios para establecer protocolos definitivos, la evidencia disponible sugiere que el cannabis medicinal —usado con supervisión médica y en el contexto adecuado— podría representar un cambio de paradigma en el manejo del glaucoma.

En Brasil y otros países, el uso terapéutico de cannabinoides ya forma parte del tratamiento de varios pacientes. A medida que la ciencia avanza, se abren nuevas puertas hacia tratamientos más completos, personalizados y eficaces para esta enfermedad que avanza sin hacer ruido, pero que puede tener un impacto devastador si no se detecta y trata a tiempo.

Fuente