Investigadores de la Universidad de Milán (Italia) han identificado por primera vez un nuevo compuesto natural presente en la planta de Cannabis: el cannabizetol, también conocido como CBGD.

El estudio, publicado en la revista Journal of Natural Products, describe su estructura química y revela una potente actividad antioxidante y antiinflamatoria, especialmente en células cutáneas. Estos hallazgos sitúan al cannabizetol entre los compuestos con potencial terapéutico para el desarrollo de nuevos medicamentos basados en cannabinoides, y amplían el conocimiento sobre cómo los derivados del Cannabis pueden contribuir a la salud humana.

¿Qué es el cannabizetol y por qué es importante?

El cannabizetol (CBGD) pertenece a una clase poco común de moléculas conocidas como cannabinoides diméricos, caracterizadas por la unión de dos estructuras moleculares mediante un puente de carbono (metileno). Esta configuración difiere de los cannabinoides convencionales, que están formados por una sola molécula, y puede modificar de forma significativa sus propiedades químicas y biológicas.

Antes del descubrimiento del CBGD, solo se conocían dos cannabinoides diméricos en el Cannabis:

  • Cannabisol (THC₂): formado por dos moléculas de tetrahidrocannabinol (THC), identificado en 2012.
  • Cannabistol (CBDD): formado por dos moléculas de cannabidiol (CBD), identificado en 2020.

Con el cannabizetol, se suma el tercer miembro de esta familia, derivado de la unión de dos moléculas de cannabigerol (CBG) —conocido como el “cannabinoide madre”, ya que a partir de él se forman otros compuestos como el THC y el CBD—.

Lo interesante es que esta unión duplica y modifica sus propiedades biológicas: en los ensayos realizados, el CBGD mostró una actividad antiinflamatoria mucho más intensa que el CBG original, lo que abre nuevas perspectivas para la investigación terapéutica.

(Dato curioso: el nombre “cannabizetol” se inspira en Zeto, un personaje de la mitología griega conocido por su fuerza y resistencia.)

Cómo fue descubierto el cannabizetol

El equipo italiano logró sintetizar el CBGD en laboratorio a partir de una reacción entre el cannabigerol (CBG) y el formaldehído, lo que permitió unir dos moléculas mediante un puente de carbono.

Aunque el rendimiento del proceso fue bajo, la síntesis permitió obtener una muestra pura del compuesto, fundamental para su posterior identificación en extractos naturales de Cannabis.

Gracias a este estándar, los investigadores confirmaron la presencia natural del CBGD en una variedad de cáñamo industrial rica en CBG, aunque en concentraciones muy bajas (menos del 0,1 % del extracto total).

Efectos antioxidantes y antiinflamatorios del CBGD

Para evaluar el potencial terapéutico del nuevo compuesto, los investigadores probaron el CBGD en queratinocitos humanos, células que componen la capa más externa de la piel. Este modelo es relevante para estudiar enfermedades inflamatorias como la dermatitis atópica o la psoriasis.

Los resultados fueron notables:

  • Tanto el CBGD como el CBD redujeron la liberación de la citocina inflamatoria IL-8, involucrada en procesos inflamatorios cutáneos.
  • El CBD fue más potente a bajas concentraciones, pero el CBGD mostró un perfil antiinflamatorio más amplio, modulando 17 genes asociados a la inflamación, frente a solo 2 en el caso del CBG convencional.
  • Ninguno de los compuestos mostró toxicidad celular, lo que refuerza su seguridad potencial.
  • Además, el CBGD inhibió la activación del factor NF-κB, un regulador clave de la inflamación crónica.

Un nuevo paso en la investigación del Cannabis

El descubrimiento del cannabizetol confirma que la planta de Cannabis continúa revelando compuestos con potencial terapéutico inexplorado.

En resumen:

  • Es el tercer cannabinoide dimérico identificado hasta ahora.
  • Presenta actividad antioxidante y antiinflamatoria significativa.
  • Podría tener aplicaciones dermatológicas, cosméticas y médicas en el futuro.

Aunque aún faltan estudios clínicos para determinar su eficacia y seguridad en humanos, este hallazgo refuerza la importancia de seguir investigando los componentes menores del Cannabis, que podrían convertirse en nuevas herramientas para la medicina del futuro.

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