A medida que el cannabis continúa su reintegración a la sociedad occidental, el cannabis medicinal y las terapias basadas en cannabinoides están ganando popularidad en la farmacopea tradicional. Dado que los trastornos de ansiedad son el trastorno del estado de ánimo más frecuente en el mundo moderno (afectando a más de un tercio de la población), no es de extrañar que se considere al cannabis como tratamiento alternativo.

¿El cannabis produce ansiedad?

Si bien los efectos ansiosos del cannabis se han reconocido en la literatura científica moderna durante décadas, el mecanismo dista mucho de ser comprendido con claridad. El desconcertante fenómeno de la ansiedad y la paranoia inducidas por el cannabis se considera el “Bigfoot” o el Cuco de la cultura cannábica. Pero si bien a veces el cannabis puede provocar ansiedad (dependiendo de muchos factores externos o internos), también puede aliviarla.

Paradójicamente, muchos productos de cannabis han demostrado “atenuar o exacerbar la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo”. Afortunadamente, la ciencia y la medicina también han captado y aislado el componente del cannabis con propiedades ansiolíticas claramente establecidas: el CBD (o cannabidiol).

CBD: ¿Mejor que las pastillas?

El cannabidiol, o CBD, es un componente relativamente novedoso de la planta Cannabis Sativa. Es farmacológicamente versátil y ha recibido recientemente atención por sus potentes efectos ansiolíticos, a pesar de su carácter singularmente no psicotrópico. Como estamos empezando a observar y comprender la amplia gama de efectos fisiológicos y psicológicos variados que el CBD tiene en el cuerpo, sus influyentes efectos en la regulación emocional son innegablemente curiosos.

De hecho, estudios tempranos han revelado que el cannabis demuestra actividad en los receptores centrales de benzodiacepinas, la misma parte del cerebro sobre la que actúan drogas como el Xanax y el Valium. Sin embargo, aunque el cannabis puede actuar en partes del cerebro similares a las benzodiacepinas y el alcohol, carece de los muy desagradables efectos secundarios y de los potencialmente mortales efectos de abstinencia que muestran estas drogas GABA-érgicas.

La revolución del CBD

A diferencia de las benzodiacepinas, que se han convertido en un desafortunado producto básico de la atención psiquiátrica en el mundo moderno, el cannabis (y los productos ricos en CBD en particular) carecen del uso indebido y el potencial de dependencia/adicción que conllevan las benzodiacepinas.

De hecho, las personas utilizan fácilmente el cannabis como tratamiento alternativo para diversos trastornos del estado de ánimo. Estos van desde la depresión y el trastorno de estrés postraumático hasta el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Sin embargo, cabe aclarar que estos tratamientos presentan diversos grados de eficacia.

Se requieren más investigaciones

El cannabis es una planta medicinal extremadamente diversa que está compuesta por más de cien cannabinoides y varias veces más terpenos. No todas las variedades y formulaciones se consideran óptimas para tratar la ansiedad. De hecho, incluso hay pruebas de que algunos productos pueden causar ansiedad y las personas predispuestas a comportamientos psicóticos pueden tener un riesgo aún mayor.

No obstante, se han identificado con éxito objetivos ansiolíticos de primer orden, como el CBD. Millones de personas los utilizan diariamente para aliviar la ansiedad y la depresión general junto con el dolor, convulsiones y trastornos del sueño.

El cambiante panorama clínico del tratamiento de la ansiedad

Si bien es necesario seguir investigando para dilucidar los mecanismos exactos por los que las personas obtienen el alivio de la ansiedad a partir del cannabis, este autor considera que el índice terapéutico y el perfil de seguridad del cannabis justifican su uso en lugar de drogas farmacéuticas más adictivas y potencialmente dañinas en el tratamiento de la ansiedad.

A medida que aumente el uso y la venta de productos legales de CBD, será interesante observar cómo cambia el panorama clínico en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo más prevalentes.

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