La sustancia química principal activa del cannabis, el tetrahidrocannabinol (THC), ha sido asociada con impactos negativos en la memoria a corto plazo, incluso sugiriendo problemas a largo plazo y cambios cerebrales en los consumidores a largo plazo. Contrariamente, los datos también indican que el cannabidiol (CBD) podría revertir o prevenir estos problemas. A pesar de estas preocupaciones, tanto el CBD como el THC presentan beneficios potenciales notables para las personas que sufren de la enfermedad de Alzheimer.

El cannabis abarca una amplia gama de beneficios medicinales y de bienestar, aunque la preocupación sobre su impacto en la memoria es comprensible, según la investigación. La interacción del cannabis con la memoria se entiende mejor cuando se comprende su relación con el sistema endocannabinoide del cuerpo. Este sistema, presente en todos los vertebrados, regula funciones corporales como el sueño, el hambre, la energía, la temperatura, el dolor y la función inmunitaria, así como procesos relacionados con la memoria y el aprendizaje.

La evidencia sólida sugiere que el sistema endocannabinoide, especialmente el receptor CB1, está implicado en la regulación de la memoria. La activación del CB1 con cannabinoides como el THC puede causar déficits en la memoria a corto plazo, según estudios en animales y humanos. Sin embargo, el cannabis muestra un panorama dual en lo que respecta a la memoria: puede ser perjudicial o beneficioso dependiendo de varios factores.

En cuanto a los beneficios, las pruebas apuntan al cannabis, especialmente sus cannabinoides THC y CBD, como un posible tratamiento para la enfermedad de Alzheimer. Estudios sugieren que estos cannabinoides pueden reducir los niveles de beta-amiloide en el cerebro, contribuyendo a frenar la progresión de la enfermedad. Además, el THC demostró mejorar la función de las mitocondrias en casos de Alzheimer.

Aunque el cannabis puede tener efectos perjudiciales en la memoria a corto plazo para algunas personas, especialmente mientras están activamente bajo sus efectos, estos cambios tienden a revertirse después de que los efectos del cannabis disminuyen. Sin embargo, estudios señalan que el consumo prolongado o intenso puede causar problemas de memoria de trabajo y episódica verbal, así como alteraciones en la estructura y función del cerebro.

El CBD, en cambio, muestra un potencial protector de la memoria, contrarrestando los problemas de memoria inducidos por el THC. Investigaciones sugieren que los consumidores de cannabis con un equilibrio de THC y CBD no experimentan problemas de memoria, lo que sugiere que el CBD puede tener un papel protector.
En resumen, las personas preocupadas por los efectos negativos del cannabis en la memoria podrían considerar utilizar extractos de planta entera con un perfil equilibrado de THC:CBD, junto con otros cannabinoides y terpenos, para aprovechar sus posibles beneficios sin comprometer la memoria.

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