El cannabis –planta versátil- siempre puede tener más beneficios y efectos. A los conocidos, que ya son unos cuantos, se le suma un porotito más. Así, una nueva discusión brota de su verde existencia: los cannabinoides pueden modificar el hábito evacuatorio.

Es decir, para ponerlo en palabras más nítidas, podrían favorecer el acto de “ir al baño”. En rigor, esta “modificación” provocada por los cannabinoides puede virar tanto hacia la constipación como a la diarrea: pueden mejorar el cuadro o empeorarlo.

“Esto tiene su explicación basada en el fundamento de que los cannabinoides, principalmente los exógenos, fitocannabinoides o cannabinoides sintéticos presentan un comportamiento llamado ‘bifásico’, lo cual indica que, según las dosis utilizadas y según las condiciones inherentes a la persona como la genética y sus hábitos, las respuestas pueden ser opuestas”, dice Santiago Gullino, médico gastroenterólogo especialista en endocannabinología, director de Conectar Med y vocal titular de la Sociedad Latinoamericana Interdisciplinaria de Cannabinología.

Según la literatura científica (un buen trabajo al respecto es “Role of the Endocannabinoid System in the Regulation of Intestinal Homeostasis”, de Hailey Cuddihey, Wallace K. MacNaughton y Keith A. Sharkey), los cannabinoides pueden quitar el dolor y también exacerbarlo, así como –por ejemplo- también pueden disminuir las náuseas o aumentarlas.

“Así –afirma Gullino- con todos los síntomas que pueden llegar a ser modulados por el sistema endocannabinoide (SEC), que está distribuido prácticamente en todo el cuerpo en forma de diferentes receptores, enzimas y endocannabinoides”.

En ese sentido, no existe –aquí- una vía de administración ideal para el cannabis, ya que va a depender de la persona, del tiempo necesario para obtener un efecto terapéutico, del producto y de la disponibilidad de equipamiento (¿vaporizadores?).

“Si queremos un efecto rápido, en menos de 5 minutos, lo ideal es administrarlo por vía inhalatoria (vaporizado o fumado) y, si preferimos un efecto sostenido por vía oral o sublingual, hay otras vías como la tópica o la rectal pero son menos utilizadas”, desarrolla el gastroenterólogo.

“Puede ser que el hábito de fumar nos haga ir al baño inmediatamente y puede tener relación principalmente con lo que llamamos el sistema nervioso autónomo, simpático y parasimpático, donde tanto los cannabinoides como otros componentes (monoterpenos-sesquiterpenos) pueden generar estímulos súbitos de ello y desencadenar el reflejo defecatorio”.

Las funciones del sistema endocannabinoide

En rigor, en el tubo digestivo, el sistema endocannabinoide está implicado en varias funciones, como pueden ser la motilidad intestinal (muy relacionada a la velocidad del tránsito), la sensibilidad visceral (qué tan intenso sentimos los estímulos provenientes de nuestro intestino), la permeabilidad intestinal, la microbiota y la respuesta del sistema inmune.

“El efecto va a depender no sólo de la configuración del sistema endocannabinoide de la persona sino también del perfil de cannabinoides. A grosso modo, si utilizamos cannabis rico en CBD, vamos a tener mayor estimulación de receptores CB2 y, por lo tanto, puede ser que cambie la respuesta inmune del tubo digestivo. O, si utilizamos principalmente THC, tendrá mayor efecto en la motilidad y la sensibilidad visceral. Sabemos que el SEC está involucrado en velocidad del tracto digestivo, así como otros síntomas digestivos, pero actualmente es muy poca la evidencia científica que tenemos para tomar decisiones terapéuticas con el uso de cannabinoides”, avisa Gullino.

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