No es ningún secreto que el campo de la medicina se está animando cada vez más a aventurarse en el uso del cannabis como tratamiento. Tanto es así, que el cannabis ha llegado hasta las tesis de los estudiantes de medicina en varios lugares del mundo.

El glioblastoma multimorfe es un tipo de tumor del sistema nervioso central, de rápido crecimiento y alta capacidad de proliferar. De hecho, es uno de los tumores más agresivos que existen. La supervivencia media de los pacientes que padecen esta enfermedad es muy baja: 15 meses en promedio.

El tratamiento para esta enfermedad es paliativo y no ha cambiado mucho en las últimas décadas: se basa en la cirugía del tumor, seguida de quimio y radioterapia. Sin embargo, el pronóstico no cambia mucho.

Balsa nos cuenta que los cannabinoides son un tema de debate desde hace años en el ámbito de la medicina. Aún así, se han realizado estudios con animales y algunos con pocos humanos para ver sus efectos en el glioblastoma. Estos estudios mostraron resultados positivos, y se suman a otras investigaciones sobre el uso de cannabinoides como tratamiento coadyuvante en diferentes cánceres, como el melanoma, el de mama y el de pulmón, por nombrar unos pocos.

Este es el caso de Mario Balsa, estudiante de medicina de la Universidad de Girona. Su tesis de último año, Efecto de los Cannabinoides en la Supervivencia del Glioblastoma, es un gran ejemplo del avance que está teniendo el uso terapéutico del cannabis en la medicina tradicional.

Impulsado por su pasión por la oncología y una propuesta innovadora de su tutora de la tesis, Balsa decidió investigar sobre el uso del cannabis como tratamiento oncológico. Pero su enfoque no se centra sólo en paliar los síntomas, como suele aplicarse la marihuana medicinal. La tesis apunta a utilizar el cannabis a nivel de supervivencia.

El protocolo de ensayo clínico de la tesis postula que, si se añade una dosis diaria de cannabinoides vía spray oral al tratamiento clásico del glioblastoma, la supervivencia global del paciente se duplica: de unos 12 o 14 meses a casi 24. El método es tan simple como pulverizar el spray una vez al día en la boca del paciente, sumado al tratamiento tradicional.

Esta tesis se basa en la eficacia del efecto molecular de los cannabinoides en las células tumorales que ya se ha demostrado en otros estudios. “Es apasionante ver los cambios que producen dentro de las células cancerígenas”, comenta Balsa.

Al ser un protocolo de ensayo clínico, sus resultados están por verse. Pero Balsa tiene una gran confianza en que los resultados serán positivos, basándose en los resultados de otros estudios sobre cáncer de pulmón y piel, por ejemplo.

“Pensaba que tendría algún obstáculo a nivel burocrático, pues el cannabis no es aceptado por todos en la sociedad y hay personas que critican o menosprecian su uso terapéutico”, relata. “Pero para mi sorpresa fue al revés: todo mi entorno, tanto social como profesional y científico, lo aceptó. A nivel legislativo tampoco supuso ningún problema, y en la universidad la acogieron como una de las mejores tesis”.

Sus mayores obstáculos, cuenta, fueron la parte económica y la determinación de la dosis necesaria para los pacientes, debido a la carencia de estudios previos.

Por último, Balsa resalta la importancia de la evolución de estas terapias y de una mentalidad abierta en su desarrollo. En cuanto al uso del cannabis como tratamiento, declara que “es algo que todos deberíamos estudiar más durante la carrera. Es un mundo no muy explorado y que puede darnos acceso al descubrimiento de nuevos tratamientos”.

“¿Qué hubiese pasado si nadie le hubiera dado un voto de confianza a los antibióticos?”, postula. “¿Y si nadie se hubiera fijado en la efectividad del primer quimioterápico? Pues esto es lo mismo. Lo malo es que parte de la sociedad tiene un prejuicio contra esta medicación, que podría dejarnos avanzar y mejorar en algún momento nuestra salud. Démosle nuestra confianza y dejemos que los científicos indaguen más en un mundo que tiene muchas puertas por abrir”, concluye.

A medida que el uso de la cannabis medicinal y recreativa se amplía en los Estados Unidos, el conocimiento de sus efectos en el cuerpo será cada vez más importante para todos los proveedores de atención médica, incluidos los cirujanos.

Se realizó una revisión de la literatura de Pubmed para artículos que discuten la ciencia básica relacionada con los cannabinoides, así como artículos sobre medicamentos cannabinoides y el uso de cannabis en pacientes quirúrgicos.

Los componentes principales de la planta de cannabis, el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), están disponibles en numerosas formas y formulaciones para tratar múltiples afecciones médicas. 

Para los paciente quirúrgicos, sus efectos pueden ser la prolongación de la motilidad intestinal, la disminución de la inflamación, el aumento del hambre, la mitigación del dolor y la reducción de las náuseas y los vómitos. 

El uso perioperatorio de cannabis medicinal o recreativa será cada vez más frecuente y el cirujano debe ser consciente de los efectos positivos y negativos de estos cannabinoides.

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