La Asociación Médica Estadounidense y el Colegio Americano de Médicos, junto con las agencias federales de Salud y Servicios Humanos (HHS) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), han expresado la necesidad de realizar más investigaciones para descubrir los beneficios médicos del Cannabis. Reconocen que puede ser útil, pero necesitan más información, incluyendo un mayor conocimiento sobre la dosis. Ahora, un estudio revela más datos sobre el cáncer y el Cannabis, lo que refuerza su llamado a la acción.
Si bien el Cannabis no es un tratamiento contra el cáncer, los estudios respaldan los cannabinoides derivados de la marihuana. El THC y el CBD pueden ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios del cáncer, incluida la quimioterapia. Se puede investigar más sobre el tratamiento, pero ¿qué opinan los pacientes sobre el uso de Cannabis medicinal? La Universidad de California en San Diego y los investigadores de VA Health Care colaboraron en el estudio de un año. El equipo realizó una encuesta exhaustiva a casi 1000 pacientes adultos con cáncer en diversas etapas del tratamiento. Lo que descubrieron no fue una sorpresa obvia.
La investigadora principal, Corinne McDaniels-Davidson, publicó un artículo en la Revista del Instituto Nacional del Cáncer. Exploraron el proceso de toma de decisiones, los beneficios percibidos y los riesgos del consumo de Cannabis para abordar los síntomas en adultos con cáncer.
“Existe un vacío en el mundo de la atención oncológica. Muchos oncólogos no hablan con sus pacientes sobre el Cannabis o, en cambio, los derivan a un especialista en el manejo del dolor”, afirmó McDaniels-Davidson, directora asociada de la Facultad de Salud Pública de SDSU.
“Nuestros datos muestran que aproximadamente un tercio de los pacientes encuestados consumieron Cannabis tras su diagnóstico, pero solo unos pocos afirmaron haberlo contado a su oncólogo”, afirmó McDaniels-Davidson.
El Cannabis se ha utilizado como medicina durante miles de años. El yacimiento arqueológico de las islas Oki, cerca de Japón, contenía aquenios de Cannabis de aproximadamente el año 8000 a. C., pero adquirió mala fama a principios del siglo XX. Sin embargo, la comprensión de su eficacia sigue siendo sólida. Los sobrevivientes que percibieron algún beneficio del Cannabis tuvieron cinco veces más probabilidades de consumirlo. Quienes percibieron algún riesgo tuvieron casi un 60 % menos de probabilidades de haberlo consumido tras el diagnóstico.
Según el estudio, los sobrevivientes de cáncer diagnosticados en estadio 3 o 4 también fueron más propensos a consumir Cannabis. Entre quienes consumieron Cannabis, el 19 % afirmó creer en la idea errónea de que podría tratar o curar el cáncer. El Cannabis no puede curar el cáncer, un hecho que debe aclararse, pero su creciente capacidad para ayudar a tratar la enfermedad. Este estudio ofrece a los profesionales médicos otra herramienta para dialogar con los pacientes.
