En sentido estricto, la menopausia se refiere al punto en el que una mujer no ha experimentado un período menstrual durante 12 meses; los años de trastornos biológicos a cada lado de este punto se conocen como la “perimenopausia”.

El sistema endocannabinoide tiene un papel fundamental en todos los aspectos de la fertilidad femenina, desde la fecundidad inicial hasta la implantación del embrión en desarrollo en el endometrio, pasando por la administración de endocannabinoides a través de la leche materna. El sistema endocannabinoide también tiene un papel vital en el cese de la fertilidad.

Antes de la perimenopausia, durante una fase conocida como premenopausia, las mujeres típicamente comienzan a experimentar irregularidades en su ciclo menstrual y los niveles de hormonas comienzan a fluctuar. La etapa premenopáusica puede durar varios años antes del inicio de la perimenopausia y puede comenzar a afectar a un individuo a partir de los treinta y cinco años de edad.

Existe una relativa abundancia de investigación sobre el complejo papel que desempeña el sistema endocannabinoide en la fertilidad femenina en general, incluyendo el inicio de la menopausia. La investigación existente ha demostrado que varios cambios fundamentales en el sistema endocannabinoide y sistemas biológicos relacionados ocurren durante la transición de la menopausia.

La menopausia conlleva un mayor riesgo de osteoporosis, que a su vez se cree que está relacionada con los cambios en la función del sistema EC en el sistema esquelético. Un estudio de 2011 encontró que en los osteoclastos (células responsables de la reabsorción ósea) de mujeres posmenopáusicas diagnosticadas con osteoporosis, una sobreexpresión de los receptores CB2 causó hiperactividad de los osteoclastos, causando que el hueso se reabsorbiera demasiado rápido.

La menopausia también afecta la sensibilidad del cuerpo a la insulina, y se sabe que causa resistencia a la insulina (que a su vez puede llevar al desarrollo de diabetes tipo II) en una gran proporción de mujeres posmenopáusicas. Además, un estudio canadiense de 2013 encontró que en mujeres posmenopáusicas obesas, aquellas que exhibían resistencia a la insulina también demostraron niveles circulatorios más altos del endocannabinoide 2-AG en la sangre, niveles más bajos de anandamida y niveles elevados de actividad de los receptores CB1 en comparación con los sujetos que exhibían sensibilidad a la insulina.

La relación entre el sistema endocannabinoide, la transición de la menopausia y el riesgo de aumento de peso merece más investigación. Un estudio anterior, realizado en 2005 en Alemania, encontró que en las mujeres posmenopáusicas, los sujetos obesos exhibieron un aumento significativo tanto de anandamida como de 2-AG en comparación con los sujetos no obesos. También se observó una reducción correspondiente en los niveles de la enzima de degradación endocannabinoide FAAH en mujeres obesas.