Leíste bien. El cuerpo humano produce CBD por su propia cuenta. Todos los seres humanos nacen con receptores de CBD1 y CBD2 en sus cerebros. Estos receptores trabajan con otros químicos y hormonas para mantener a tu cuerpo en un estado de homeostasis. Pero, como muchos sabemos, las hormonas fluctúan. O quizás algún trauma afectó tus niveles de serotonina. O simplemente naciste con un cerebro que produce demasiada o muy poca dopamina/serotonina/estrógeno/testosterona/progesterona.

Por suerte, los doctores pueden realizar análisis para estas deficiencias y trabajar para encontrar alguna medicina o terapia para sustituir estas hormonas. Además, la terapia puede mejorar un sinfín de problemas causados por un trastorno del equilibrio que nuestros cuerpos quieren y necesitan. Así y todo, el CBD no ha sido lo suficientemente estudiado, no es parte de ningún panel rutinario de análisis, y existe mucha desinformación. Junto con otros defensores del CBD, apunto a cambiar esta situación.

En el artículo de MassRoots Understanding Cannabinoid Receptors: Why Cannabis Affects Humans (Entendiendo a los Receptores de Cannabinoides: Por Qué el Cannabis Afecta a Humanos), se describe a nuestro sistema endocannabinoide y se alerta sobre la necesidad de realizar más investigaciones: “Muchos estudios y científicos especulan que otros receptores, más allá del CB1 y CB2, pueden existir fácilmente. Un entendimiento profundo sobre cómo los cannabinoides y terpenos interactúan con tipos de receptores actualmente desconocidos en el sistema endocannabinoide podría potencialmente resultar en terapias cannabinoides para tratar enfermedades y condiciones particulares”. Y aún así, los doctores no analizamos con frecuencia los niveles de CBD… y esto me parece una lástima.

Aquí hay algunas maneras en las que todxs (ya sea quienes trabajan en el campo de la medicina o el público general) podemos abogar por el cambio y más investigaciones:

  1. Solicitar análisis de CBD como parte de los análisis habituales de laboratorio: Para que esto suceda, tenemos que cambiar la manera en la que vemos esta planta, y apoyar a lxs politicxs que vayan a fomentar más investigaciones y campañas de información para que el público entienda qué es el CBD y cómo interactúa con nuestro sistema endocannabinoide.
  2. Entender que el CBD no “coloca”: para quienes deseen verse y sentirse mejor, no es necesario perder el control cuando usas CBD. El CBD derivado del cáñamo aislado no tiene THC, pero sí muchas propiedades antiinflamatorias, está lleno de omegas y vitaminas sanas que el cuerpo necesita, y no causa el efecto asociado con el cannabis.
  3. Recordar que el cuerpo produce CBD naturalmente, pero no puede almacenarlo. Mientras lo generas, lo usas. Pero hay gente que no produce lo suficiente, y tiene una deficiencia de CBD, como hay gente que tiene deficiencias de vitamina B o D (ambas de las cuales son muy comunes y mejoran usando el aislado de CBD). Entonces, si tienes alguna de estas deficiencias, una falta de CBD puede ser un factor contribuyente. El aceite o productos de CBD pueden ayudarte con esas deficiencias, ya que tiene muchos omegas y antioxidantes sanos.
  4. Considerar los efectos de la edad en nuestros niveles de CBD. Aparte de nuestras diferencias en la estructura corporal, un simple hecho es ineludible: todxs envejecemos, todxs dejamos de producir CBD. Igual que con las hormonas sexuales, nuestro cuerpo ralentiza y detiene la producción de este compuesto natural. Los suplementos de CBD (ya sea ingeridos oralmente o aplicados con un tópico) pueden ayudarnos cuando envejecemos, especialmente. Por eso empecé mi compañía de cuidado para la piel orgánico, para brindar una línea de productos de CBD médicamente seguros que pueden mejorar de todo: desde arrugas hasta acné, rosácea, eczema y otras condiciones de la piel.

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