Las quemaduras son una afección aguda de la piel que se produce por el contacto con superficies o líquidos calientes, sol, fuego u otras fuentes de altas temperaturas; o también por el contacto con temperaturas extremadamente bajas, químicos corrosivos y por contacto directo con la energía eléctrica.

El nivel de gravedad dependerá de la agresividad de cómo se produjo la lesión, del tiempo de exposición y de la superficie afectada. Existen quemaduras que solo comprometen los tejidos superficiales, mientras que otras llegan a afectar todas las capas de la piel.

La raíz del cannabis se ha usado de forma tópica para tratar quemaduras desde hace al menos cinco siglos. En la literatura médica antigua existen diversas recomendaciones para el abordaje de las quemaduras cutáneas con preparados hechos con raíces de cannabis, ya sea mediante la aplicación directa de la raíz cruda y machacada, o bien mediante su decocción o maceración en un medio graso.

En la actualidad se recomienda mucho la aplicación de cremas, pero no es habitual el uso de las raíces, ya que estas cremas se elaboran diluyendo resina de cannabis en un medio graso (generalmente aceite de coco) o bien realizando una maceración de las hojas cercanas al cogollo en aceite de coco. Ambas fórmulas resultan efectivas para el cuidado de las quemaduras.