El uso de aceite de cannabis con fines terapéuticos vincula a las personas con una planta largamente estigmatizada y les permite establecer nuevos lazos en múltiples direcciones, principalmente en la sanación.

El o la paciente, deja de esperar la cura en clave de fármaco recetado y adquiere un compromiso activo con su tratamiento natural, sin riesgos de sufrir efectos secundarios.

Por otra parte, hace que las personas se vinculen de otro modo con otras personas que también iniciaron este proceso de mejora de la calidad de vida. 

Colocar la o las gotas debajo de la lengua. De esta manera los cannabinoides y principios activos son absorbidos por la mucosa de la boca, llegando a la sangre de manera rápida, lo que permite que los efectos actúen de manera eficiente.

Es fundamental no tocar la boca con el gotero, para evitar contaminar el aceite al reingresar el gotero en el frasco y no afecte tu aceite. Luego de la aplicación, no comer ni ingerir líquidos por un rato.

Es importante usar la menor dosis posible y de ser necesario aumentarla en forma lenta, para evitar saturar el cuerpo de cannabinoides y que disminuyan sus efectos y poder seguir el tratamiento efectivamente.

Es recomendable contar con acompañamiento de un profesional de la salud capacitado y que el uso de cannabis esté asentado en la historia clínica de la persona. Por eso es bueno seguir un tratamiento médico.

Es recomendable realizar un seguimiento semanal, tomando nota en forma subjetiva y personal su situación en cuanto a los indicadores observados, para así ir evaluando el proceso del tratamiento.

Te recomendamos mantener el preparado alejado del sol directo o fuentes de calor.