Planta de Cannabis sativa en campo tropical con luz dorada — variedades Cannabis alto CBD

Hay una pregunta que llevan años haciéndose genetistas, cultivadores y pacientes al mismo tiempo: ¿dónde están las plantas de Cannabis que producen más CBD con menos THC? La respuesta, o parte de ella, acaba de llegar desde los laboratorios del CSIR-CIMAP en Lucknow, India. Un equipo de investigadores analizó 54 accesiones silvestres de Cannabis sativa L. recolectadas en regiones tropicales y subtropicales. Lo que encontraron cambia la forma de pensar el fitomejoramiento del Cannabis medicinal.

El problema de partida: CBD sin rastro de THC

En la mayoría de los países donde el Cannabis medicinal es legal, existe un límite muy claro. El contenido de THC debe ser mínimo. En la India, la ley NDPS de 1985 establece condiciones estrictas para la comercialización de cualquier producto derivado del Cannabis. Cumplirlas no es sencillo cuando la planta tiene una bioquímica tan compleja.

El CBD y el THC comparten la misma ruta biosintética. Ambos se producen a partir del CBGA (ácido cannabigerólico). Según De Meijer y Hammond (2005), la herencia química del Cannabis responde a mecanismos genéticos precisos. Conseguir una planta naturalmente rica en CBD y pobre en THC no es solo una cuestión de selección aleatoria. Requiere identificar los genes correctos en la población correcta.

Aquí es donde el trabajo de Aftab, Kumar y colaboradores (2025) aporta algo nuevo. En lugar de partir de variedades comerciales ya seleccionadas, exploraron germoplasma silvestre. Plantas que han crecido durante generaciones en climas tropicales y subtropicales, adaptadas a condiciones que se parecen mucho a las de Colombia, Perú o el norte de Chile.

54 plantas bajo la lupa: metodología del estudio

El equipo recolectó 54 muestras de Cannabis de diferentes zonas de la India. Las analizaron usando varianza genética y fenotípica, coeficientes de heredabilidad, análisis de componentes principales (PCA) y análisis de conglomerados (clustering). En términos prácticos: midieron cuánto variaba el CBD entre plantas, qué tan heredable era esa variación, y qué grupos genéticos emergían del conjunto.

Los resultados mostraron algo relevante. El coeficiente de variación genotípica y fenotípica para el contenido total de CBD fue alto. También lo fue la heredabilidad y el avance genético estimado. En mejora vegetal, esto es una señal positiva: seleccionar plantas con más CBD entre generaciones es viable y predecible.

Andre, Hausman y Guerriero (2016) describieron a Cannabis sativa como «la planta de los mil y un moléculas». Lo que el estudio de Aftab et al. añade es que, dentro de esa complejidad, hay accesiones tropicales con un perfil especialmente útil para la medicina.

La accesión CIM-CS-64: un hallazgo notable

Entre las 54 plantas analizadas, el clustering identificó tres accesiones en el Clúster II con contenido de CBD excepcionalmente alto: CIM-CS-65, CIM-CS-189 y CIM-CS-64. Esta última merece atención especial.

CIM-CS-64 combina un contenido elevado de CBD con apenas un 0,01% de THC. Es un perfil muy poco común en plantas silvestres no modificadas. Según los propios autores, esta accesión cumple con los requisitos legales para ser comercializada con fines medicinales. Además, la consideran una línea parental ideal para programas de hibridación y mejora genética recombinante.

En lenguaje directo: CIM-CS-64 es el tipo de planta que los programas de Cannabis medicinal llevan buscando desde hace años. Alta en CBD, legal, y con potencial para crear nuevas variedades estables.

Correlaciones morfoquímicas: la planta como sistema integrado

El estudio no se limitó al contenido de cannabinoides. El equipo analizó las correlaciones genotípicas y fenotípicas entre caracteres morfológicos y químicos. Encontraron correlaciones positivas fuertes entre la mayoría de los rasgos medidos.

Esto tiene implicaciones prácticas. Caracterizar los rasgos fisiológicos clave del Cannabis es fundamental para el fitomejoramiento de precisión (Naim-Feil et al., 2021). El trabajo de Aftab et al. confirma que morfología y producción de cannabinoides están más conectadas de lo que se suele asumir. Una planta no es solo un «contenedor de CBD». Es un sistema donde forma, estructura y química se influyen mutuamente.

Booth y Bohlmann (2019) demostraron que los terpenos también están regulados genéticamente y se correlacionan con el perfil cannabinoide. El efecto séquito (la sinergia entre cannabinoides y terpenos) tiene base genética, no es solo una suma de partes.

¿Qué significa esto para América Latina?

Chile fue pionero en la región. La Ley 21.020 de 2017 habilitó el uso del Cannabis medicinal bajo prescripción, abriendo un camino que Brasil, Colombia y México han seguido con sus propios marcos normativos. Hoy, América Latina es uno de los territorios con mayor dinamismo regulatorio en Cannabis medicinal a nivel global.

Lo que este estudio pone sobre la mesa es una pregunta concreta: ¿existen en la región variedades silvestres con perfiles similares a CIM-CS-64? Los climas tropicales y subtropicales de Colombia, Perú, Brasil o el norte de Chile ofrecen condiciones comparables a las de las zonas estudiadas en India. La respuesta podría estar en el campo, no en el laboratorio.

Las herramientas para buscarlo ya existen. Toth et al. (2020) desarrollaron marcadores genéticos para identificar el quimiotipo cannabinoide desde etapas tempranas del desarrollo. Stack et al. (2021) documentaron cómo varía la acumulación de cannabinoides a lo largo de la temporada de cultivo. Ambas metodologías son aplicables a cualquier programa de mejoramiento regional.

Desde el punto de vista farmacológico, el perfil bajo en THC de CIM-CS-64 también tiene sentido clínico. En muchos pacientes, la acción del CBD es más eficaz cuando no hay interferencia del THC en el receptor CB1 (McPartland et al., 2015). No es solo un requisito legal: es una ventaja terapéutica.

La genética como herramienta de acceso

Hay una dimensión que suele quedar fuera del debate: el acceso real para el paciente depende también del costo de producción. Depender de semillas importadas o extractos de patente encarece el producto final. Desarrollar variedades a partir de germoplasma local cambia esa ecuación.

Un programa de mejoramiento basado en accesiones tropicales podría reducir esa dependencia. Plantas adaptadas al clima local producen más eficientemente. Y las correlaciones morfoquímicas positivas del estudio abren una posibilidad adicional: seleccionar por características visibles en campo puede predecir razonablemente el perfil cannabinoide. Eso simplifica (y abarata) el proceso de selección.

Lo que viene: fitomejoramiento de precisión para el Cannabis

El estudio es un punto de partida, no un punto de llegada. Los propios autores lo dejan claro: CIM-CS-64 es una «línea parental prometedora». Su valor real está en lo que se puede construir a partir de ella, cruces, hibridaciones, selección asistida por marcadores moleculares.

La ciencia del fitomejoramiento moderno se apoya en tres pilares: fenotipado de precisión, marcadores moleculares y germoplasma diverso. El Cannabis medicinal está construyendo ahora esa misma infraestructura que tienen los grandes cultivos agrícolas del mundo, después de décadas de investigación obstaculizada por la prohibición.

Para los pacientes, eso no es un dato abstracto. Es la diferencia entre un medicamento accesible y uno prohibitivo. La genética tropical, al final, puede ser uno de los caminos más sólidos hacia un acceso real al Cannabis medicinal.

Conclusión

La accesión CIM-CS-64 no es solo un dato de laboratorio. Es una demostración de que el germoplasma silvestre tropical esconde soluciones que la industria lleva años buscando: alto CBD, THC mínimo, heredabilidad comprobada. El estudio de Aftab et al. (2025) ofrece una hoja de ruta para programas de mejoramiento que quieran reducir costos, cumplir marcos legales y poner el Cannabis medicinal al alcance real del paciente.

La pregunta ya no es si es posible desarrollar variedades con alto CBD a partir de germoplasma local. La pregunta es cuándo América Latina empieza a buscarlo en su propio territorio.

Referencias

  • Aftab, N., Gupta, A., Prasad, P., Kushwaha, H.K., Kishor, R., Singh, V., Chandra, S., Venkatesha, K.T., Kumar, D., Kumar, N., Shanker, K., Gupta, N. & Kumar, B. (2025). Exploring Genetic Diversity for High CBD Content in Cannabis Accessions in Tropical and Subtropical Regions of India. Biochemical Genetics,
    https://doi.org/10.1007/s10528-024-10914-2
  • Andre, C.M., Hausman, J.F. & Guerriero, G. (2016). Cannabis sativa: the plant of the thousand and one molecules. Frontiers in Plant Science, 7.
    https://doi.org/10.3389/fpls.2016.00019
  • Booth, J.K. & Bohlmann, J. (2019). Terpenes in Cannabis sativa — From plant genome to humans. Plant Science,
    https://doi.org/10.1016/j.plantsci.2019.03.022
  • De Meijer, E.P.M. & Hammond, K.M. (2005). The inheritance of chemical phenotype in Cannabis sativa L. (II). Euphytica, https://doi.org/10.1007/s10659-005-3997-z
  • Naim-Feil, E., Pepper, A.E., Lidzbarsky, G., Blumwald, E. & Fait, A. (2021). Key physiological traits of medicinal Cannabis as a tool for precision breeding. BMC Plant Biology,
    https://doi.org/10.1186/s12870-021-03079-2
  • Stack, G.M., Toth, J.A., Carlson, C.H., Cala, A.R., Marrero-González, M.I., Wilk, R.L., Gentner, D.R., Smart, L.B. & Smart, C.D. (2021). Season-long characterization of high-cannabinoid hemp. GCB Bioenergy, 13, 546–561. https://doi.org/10.1111/gcbb.12793
  • Toth, J.A., Stack, G.M., Cala, A.R., Carlson, C.H., Wilk, R.L., Crawford, J.L., Viands, D.R., Philippe, G., Smart, C.D., Rose, J.K.C. & Smart, L.B. (2020). Development and validation of genetic markers for sex and cannabinoid chemotype in Cannabis sativa L. GCB Bioenergy,
    https://doi.org/10.1111/gcbb.12667