El síndrome de Tourette tiene tratamiento. El problema es que para muchos pacientes adultos, ese tratamiento no funciona lo suficientemente bien. Los tics persisten, las comorbilidades TDAH, TOC, ansiedad, complican el cuadro, y los fármacos disponibles traen efectos secundarios que a veces son tan difíciles de tolerar como la propia condición. En ese contexto, el Cannabis medicinal ha pasado de ser una observación anecdótica a tener ensayos clínicos controlados que respaldan su uso. No es una solución definitiva, pero es una opción real que merece ser evaluada con rigor.
Una condición más compleja de lo que parece
El síndrome de Tourette es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por tics motores y vocales crónicos. Aparece en la infancia, pero en una parte importante de los casos persiste en la adultez, con consecuencias reales sobre el trabajo, las relaciones y la calidad de vida. Lo que muchas personas no saben es que los tics, siendo la cara visible del síndrome, no siempre son lo más difícil de sobrellevar. Hasta el 90% de los pacientes convive con comorbilidades psiquiátricas (TDAH, TOC, depresión, ansiedad) que en muchos casos generan más sufrimiento que los propios movimientos involuntarios.
Los tratamientos disponibles ayudan a algunos. Los agonistas alfa-2 adrenérgicos, los antipsicóticos y la terapia conductual tienen su lugar, pero la respuesta es variable y los efectos secundarios pueden ser un obstáculo real. Hay pacientes que llevan años probando opciones sin encontrar una que funcione bien. Para ellos, la pregunta sobre el Cannabis medicinal no es teórica: es urgente.
Por qué el Cannabis tiene sentido biológico aquí
El sistema endocannabinoide no es un actor secundario en el cerebro. Sus receptores CB1 están distribuidos por todo el sistema nervioso central, pero se concentran de forma especialmente densa en los ganglios basales, la región que los investigadores identifican como el núcleo del problema en el Tourette. Cuando estos receptores se activan, pueden modular la actividad sináptica de forma que reduce la excitabilidad neuronal. En términos simples: hay una razón biológica por la que el Cannabis podría calmar los tics.
Esta conexión no surgió de un laboratorio. Surgió de los propios pacientes. La Dra. Kirsten Müller-Vahl, psiquiatra de la Escuela de Medicina de Hannover y una de las investigadoras más reconocidas en este campo, cuenta que su interés en los cannabinoides nació de escuchar a sus pacientes decirle, una y otra vez, que cuando usaban Cannabis sus tics disminuían. Esa observación clínica fue el punto de partida de décadas de investigación.
Lo que los ensayos clínicos han encontrado
El estudio más ambicioso realizado hasta hoy en este campo es el CANNA-TICS, publicado en 2023. Fue un ensayo multicéntrico, aleatorizado y controlado con placebo que evaluó el nabiximols (un extracto de Cannabis con THC y CBD en proporción equilibrada) en casi cien adultos con síndrome de Tourette o trastornos de tics crónicos durante trece semanas. El resultado principal no alcanzó la significancia estadística formal, pero los números cuentan una historia más matizada: más del doble de pacientes en el grupo de Cannabis respondieron al tratamiento en comparación con el placebo. Y en los análisis secundarios, se observaron mejoras en tics, depresión y calidad de vida. Los que más se beneficiaron fueron los hombres, los pacientes con tics más severos y, de forma especialmente relevante, quienes también tenían TDAH.
Ese último dato no es menor. El TDAH coexiste en alrededor del 60% de los pacientes con Tourette. Que un mismo tratamiento pueda actuar sobre ambas condiciones es una posibilidad que la investigación está comenzando a explorar con más seriedad.
Otro ensayo, realizado en Toronto con Cannabis vaporizado, llegó a conclusiones similares en cuanto al papel del THC: aunque el resultado principal tampoco fue estadísticamente significativo, el producto con mayor concentración de THC fue claramente superior al placebo en las medidas de urgencia premonitoria, malestar subjetivo e impresión clínica global. Y los niveles de THC en sangre correlacionaron directamente con la mejoría. El CBD solo, en cambio, no mostró efecto sobre los tics.
Un tercer ensayo australiano, publicado en NEJM Evidence, evaluó una solución oral de THC y CBD durante seis semanas en pacientes con Tourette severo. Aquí sí se alcanzó significancia estadística en la reducción de tics, con mejoras adicionales en ansiedad y síntomas obsesivo-compulsivos. Los efectos adversos más frecuentes fueron cognitivos (cierto enlentecimiento mental, lagunas de memoria) pero en la mayoría de los casos fueron tolerables y reversibles.
Finalmente, un metaanálisis publicado en 2024 que reunió nueve estudios y más de 400 pacientes adultos confirmó una reducción significativa tanto en la severidad de los tics como en la urgencia premonitoria que los precede. Los autores son cautelosos, pero la dirección del efecto es consistente.
THC sí, CBD solo no
Una de las conclusiones más claras que emerge de toda esta evidencia es que el THC es el componente activo clave para los tics. El CBD por sí solo no parece tener efecto antitics en los ensayos controlados. Sin embargo, combinado con THC puede mejorar la tolerabilidad del tratamiento, suavizando algunos de los efectos adversos del THC puro. El efecto séquito (esa sinergia entre cannabinoides que hace que el conjunto sea más que la suma de las partes) podría explicar por qué los preparados de espectro completo o los ratios equilibrados funcionan mejor en la práctica clínica.
La vía de administración también importa. Las formulaciones orales de acción prolongada muestran resultados más consistentes que las dosis únicas inhaladas, lo que sugiere que la exposición sostenida al cannabinoide es parte de lo que genera el efecto terapéutico.
Lo que todavía falta
Los ensayos disponibles tienen muestras pequeñas, duraciones cortas y poblaciones muy seleccionadas. No existe aún un protocolo de dosificación estandarizado, ni un consenso sobre qué ratio THC:CBD es el más adecuado para cada perfil de paciente. La investigación está avanzando, pero todavía hay preguntas abiertas que solo ensayos más grandes y prolongados podrán responder.
Lo que sí existe es suficiente señal clínica como para que el Cannabis medicinal sea una opción a considerar en pacientes con tics refractarios, especialmente cuando hay TDAH, ansiedad o depresión de fondo. No como primera línea, no como solución universal, pero sí como parte de un abordaje terapéutico individualizado y supervisado.
Conclusión
El síndrome de Tourette en adultos no es una condición resuelta. Los tratamientos disponibles funcionan para algunos, pero dejan a otros con tics que persisten, comorbilidades que se acumulan y una calidad de vida que podría ser mejor. La investigación sobre Cannabis medicinal en este campo no parte de la nada: parte de una biología bien identificada, de observaciones clínicas y de ensayos controlados que, aunque imperfectos, apuntan en una dirección clara.
Referencias científicas
- Müller-Vahl KR et al. CANNA-TICS: Efficacy and safety of oral treatment with nabiximols in adults with chronic tic disorders. Psychiatry Res. 2023;
10.1016/j.psychres.2023.115135 - Abi-Jaoude E et al. A Double-Blind, Randomized, Controlled Crossover Trial of Cannabis in Adults with Tourette Syndrome. Cannabis Cannabinoid Res. 2023;8(5):
10.1089/can.2022.0091 - Mosley PE et al. Tetrahydrocannabinol and Cannabidiol in Tourette Syndrome. NEJM Evidence. 2023. 10.1056/EVIDoa2300012
- Serag I et al. Efficacy of cannabis-based medicine in the treatment of Tourette syndrome: a systematic review and meta-analysis. Eur J Clin Pharmacol. 2024;80(10):
10.1007/s00228-024-03710-9
