El cannabis tiene la capacidad de desencadenar una amplia gama de experiencias en los seres humanos. Puede generar somnolencia, alterar nuestras interacciones sociales, modificar nuestra percepción del mundo y aliviar los síntomas de enfermedades debilitantes. Sin embargo, lo que resulta aún más intrigante es que un mismo producto de cannabis puede generar efectos notablemente distintos entre las personas.

Por ejemplo, cuando un grupo de amigos comparte un porro, es posible que algunos individuos no sientan ningún efecto, mientras que otros experimenten una intensa alteración, dependiendo de su sensibilidad y reacciones particulares al cannabis.

¿Existe la posibilidad de que algunas personas sean inmunes a los efectos del cannabis?

El cannabis ejerce sus efectos a través de una variedad de mecanismos en el cerebro y el cuerpo, principalmente a través de los receptores CB1 y CB2. Estos receptores son proteínas producidas por nuestras células, cuya estructura está determinada por nuestro ADN.

Aunque el genoma humano (el conjunto de genes humanos) es similar en todas las personas, las mutaciones genéticas, tanto aleatorias como heredadas, son comunes. Estas mutaciones pueden ser la base de enfermedades hereditarias y también pueden explicar las diferencias en las respuestas de las personas al cannabis.

Se ha observado la presencia de mutaciones en el receptor CB1 (el principal objetivo del THC y lugar clave para los efectos del cannabis) desde hace más de una década. Hasta el momento, se han identificado al menos 15 variantes de este gen en los humanos. Dado que las mutaciones afectan la función de las proteínas, esto significa que cada persona puede tener una de al menos 15 versiones diferentes del receptor CB1. Algunas de estas mutaciones podrían aumentar la vulnerabilidad a enfermedades como la anorexia, la enfermedad de Crohn o la adicción. Además, estas mutaciones pueden alterar la sensibilidad a las moléculas que interactúan con el receptor, como el THC. Esto podría explicar por qué la reacción de una persona a la intoxicación por cannabis puede ser diferente a la de otras que comparten la experiencia.

Además de las mutaciones en CB1, se han identificado mutaciones en el gen FAAH (una enzima que descompone las moléculas cannabinoides producidas por el cuerpo) y en el receptor CB2. Estas mutaciones podrían tener implicaciones importantes para la salud y son objeto de investigación continua.

Otras mutaciones genéticas

Sin embargo, las mutaciones genéticas que afectan la experiencia con el cannabis no se limitan a los genes del sistema endocannabinoide. Por ejemplo, algunas personas tienen mutaciones en el gen Akt, que está asociado con varios tipos de cáncer y puede afectar la forma en que los cannabinoides influyen en las células. Otra variante importante se encuentra en el hígado, donde las enzimas pueden alterar la forma en que el cannabis ingerido por vía oral afecta al cuerpo.

Estas mutaciones genéticas pueden estar presentes desde el nacimiento o desarrollarse a lo largo de la vida en respuesta a diversos estímulos. A medida que los avances en la investigación genética continúan, es posible que en un futuro cercano se pueda realizar una prueba de ADN para comprender cómo nuestros genes influyen en nuestras experiencias con el cannabis y otras áreas de nuestra salud.

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