Pocas comparaciones generan tanto debate como esta. El alcohol es legal, socialmente aceptado y forma parte de prácticamente todas las celebraciones humanas. El Cannabis, en cambio, sigue arrastrando un estigma que tardó décadas en construirse y que apenas ahora empieza a desmontarse en algunos países. Sin embargo, cuando la ciencia se sienta a medir cuál de las dos sustancias hace más daño (al individuo y a la sociedad) el resultado sorprende a casi todo el mundo. Y lo viene haciendo desde hace más de quince años.
La primera vez que un grupo de expertos puso números sobre la mesa fue en 2010, cuando el psiquiatra británico David Nutt y su equipo publicaron en The Lancet un análisis que aún hoy se cita en cada debate sobre políticas de drogas. La conclusión fue tan clara como incómoda: el alcohol resultó ser la droga más dañina de todas las analizadas, por encima de la heroína, el crack, la cocaína o la metanfetamina. El Cannabis, lejos del podio del riesgo, quedaba en una posición intermedia-baja. Lo que entonces parecía una provocación académica se ha convertido, casi dieciséis años después, en un consenso científico reproducido en Europa, Australia y ahora también en Canadá.
El método que cambió la conversación
El trabajo de Nutt no fue una opinión, sino un ejercicio metodológico riguroso conocido como Multi-Criteria Decision Analysis (MCDA). Esta técnica, originalmente desarrollada para evaluar decisiones complejas en políticas públicas, permite comparar opciones muy distintas usando criterios ponderados. Aplicado a sustancias psicoactivas, el MCDA evalúa cada droga sobre dieciséis parámetros distintos. Nueve miden el daño al consumidor: mortalidad, dependencia, deterioro físico, pérdida de relaciones, daño mental. Otros siete miden el daño a terceros: violencia, perjuicio familiar, costes sanitarios, deterioro comunitario, pérdida económica, criminalidad.
Cada sustancia se puntúa de cero a cien en cada parámetro. Después, un panel de expertos pondera el peso relativo de cada criterio. El resultado es un número único que permite comparar sustancias tan diferentes como el Cannabis y el alcohol con cierto rigor metodológico. No es un cálculo perfecto, pero sí el sistema más transparente y reproducible que existe hoy.
Cuando Nutt aplicó el MCDA al panorama británico, el alcohol obtuvo 72 puntos. La heroína se quedó en 55. El crack en 54. El Cannabis apareció con 20 puntos. La diferencia no era pequeña: el alcohol resultó más del triple de dañino que el Cannabis, sumando daño individual y social.
Europa lo confirma, Canadá lo actualiza
Lo interesante de un método científico sólido es que puede replicarse. Y eso es exactamente lo que ocurrió. En 2015 un grupo europeo aplicó el mismo modelo a veinte países de la Unión Europea, con resultados prácticamente idénticos. El alcohol volvió a encabezar el ranking de daño global. El Cannabis, de nuevo, quedó muy por debajo no solo del alcohol, sino también del tabaco.
La actualización más reciente y más relevante llegó este mismo año desde Canadá. Un equipo liderado por Jean-François Crépault, junto con Russell, Asbridge y el propio Nutt entre otros, publicó en el Journal of Psychopharmacology la primera aplicación canadiense del MCDA. Canadá legalizó el Cannabis recreativo en 2018, lo cual hace este análisis especialmente valioso: por primera vez se evalúa el daño relativo de las drogas en un país donde el Cannabis es legal y regulado.
El resultado fue contundente. El alcohol volvió a clasificarse como la sustancia más dañina, seguida del tabaco y de los opioides no prescritos, principalmente fentanilo (el gran protagonista de la crisis sanitaria canadiense actual). La cocaína y la metanfetamina ocuparon posiciones intermedias-altas. Y el Cannabis quedó, una vez más, muy por debajo. La fotografía científica de 2026 reproduce, con datos frescos y en un país distinto, exactamente lo que Nutt vio en 2010.
¿Por qué el alcohol es tan dañino?
Esta pregunta merece una respuesta clara, porque suele resultar contraintuitiva. Cuando una persona piensa en «drogas peligrosas», lo último que le viene a la mente es la copa de vino del domingo o la cerveza después del trabajo. Sin embargo, el alcohol acumula daño desde múltiples frentes que rara vez se consideran en conjunto.
Daño individual del alcohol
A nivel individual, el alcohol es una de las pocas sustancias capaces de producir un síndrome de abstinencia potencialmente mortal. Su consumo prolongado se asocia a más de doscientas enfermedades. Entre ellas hay al menos siete tipos de cáncer reconocidos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Daña el hígado, el páncreas, el corazón, el cerebro y el sistema inmunitario. Es además un teratógeno conocido, capaz de producir el síndrome alcohólico fetal incluso en consumos moderados durante el embarazo.
Daño social del alcohol
A nivel social, el panorama es aún más demoledor. El alcohol participa en la mayoría de los episodios de violencia doméstica. También está presente en buena parte de los accidentes de tráfico mortales, en muchas agresiones sexuales y en una proporción significativa de los homicidios. Su coste sanitario y económico para los Estados es enorme. La Organización Mundial de la Salud le atribuye alrededor de tres millones de muertes al año en todo el mundo.
El Cannabis, en comparación, presenta un perfil de daño completamente distinto. No produce sobredosis letales por toxicidad directa. Su síndrome de abstinencia es leve y autolimitado. Su capacidad de generar dependencia es real pero menor que la de alcohol, tabaco o cocaína. Su asociación con violencia es prácticamente nula. Esto no significa que sea inocuo (no lo es), pero su perfil de daño global es, según todas las mediciones MCDA publicadas, significativamente menor.
Los matices que la prensa suele olvidar
Sería injusto presentar esta comparación sin sus matices. El Cannabis tiene riesgos reales que no deben minimizarse. El consumo problemático en adolescentes con cerebros en desarrollo se ha asociado a un mayor riesgo de trastornos psicóticos en personas con vulnerabilidad genética previa. El Cannabis fumado expone al sistema respiratorio a productos de combustión. Su uso crónico de altas dosis puede generar dependencia y síndrome amotivacional en una minoría de consumidores. Y la conducción bajo sus efectos aumenta el riesgo de accidente, aunque en menor magnitud que el alcohol.
Sin embargo, ninguno de estos riesgos modifica sustancialmente el resultado global del MCDA. Cuando se suman todos los daños posibles del Cannabis y se comparan con todos los daños posibles del alcohol, la balanza sigue cayendo claramente del mismo lado. Esto no es una opinión activista: es lo que muestran los datos cuando se evalúan con la misma metodología y los mismos criterios.
Por qué este debate importa más allá de la ciencia
La paradoja regulatoria es difícil de ignorar. La sociedad acepta, regula, fiscaliza y publicita una sustancia clasificada por la ciencia como la más dañina disponible. Al mismo tiempo, prohíbe, estigmatiza y persigue otra sustancia cuyo perfil de daño global es claramente inferior. Este desajuste entre evidencia y política no es nuevo, pero cuesta sostenerlo cuanto más maduros son los datos.
Lo interesante del trabajo canadiense de 2026 es que aporta un dato adicional. Cinco años después de la legalización del Cannabis recreativo, ningún parámetro de daño social se ha disparado. El consumo se ha estabilizado, los ingresos fiscales financian programas de prevención y reducción de daño, y los mercados ilícitos han perdido cuota frente al Cannabis regulado. La evidencia empírica canadiense ofrece, de paso, una respuesta práctica a la pregunta que el MCDA británico planteaba en lo teórico.
En el contexto chileno y latinoamericano, esta conversación tiene además un valor especial. Hablar de Cannabis en términos científicos rigurosos, sin caricaturas ni romanticismos, permite avanzar hacia políticas más sensatas: regulación adulta, acceso medicinal supervisado, educación basada en evidencia y reducción de daño en lugar de criminalización de pacientes.
Cómo interpretar esta comparación sin caer en simplificaciones
Decir que el alcohol es más dañino que el Cannabis no equivale a decir que el Cannabis sea inofensivo. Tampoco implica que cualquier persona deba sustituir el alcohol por Cannabis. El MCDA mide daño poblacional, no la idoneidad individual del consumo. Cada persona tiene una historia clínica, una vulnerabilidad genética, un contexto social y unos objetivos vitales distintos.
Lo que sí permite afirmar con seguridad el conjunto de los trabajos MCDA es que la jerarquía actual de drogas legales e ilegales no responde al criterio de daño real. Si la regulación se basara estrictamente en la evidencia científica del daño, la pirámide regulatoria sería muy distinta a la que conocemos. Esa incoherencia es, probablemente, uno de los argumentos más sólidos a favor de revisar los marcos legales que aún clasifican al Cannabis junto a la heroína o el fentanilo.
Conclusión
La pregunta que da título a este artículo tiene, en realidad, una respuesta científica clara y reproducida durante más de quince años en múltiples países. El alcohol genera, a nivel poblacional, un daño global muy superior al del Cannabis. Los trabajos de Nutt en Reino Unido, la replicación europea de 2015 y la actualización canadiense de 2026 coinciden en este punto con una contundencia poco habitual en ciencia social. La conversación pública, sin embargo, sigue funcionando con los mapas culturales de hace cincuenta años. Quizá sea el momento de actualizarlos. La ciencia, al menos, ya lo hizo.
Referencias
- Nutt DJ, King LA, Phillips LD. Drug harms in the UK: a multicriteria decision analysis. The Lancet. 2010 Nov 6; 10.1016/S0140-6736(10)61462-6. PMID: 21036393.
- Van Amsterdam J, Nutt D, Phillips L, van den Brink W. European rating of drug harms. Journal of Psychopharmacology. 10.1177/0269881115581980.
- Crépault JF, Russell C, Asbridge M, et al. Drug harms in Canada: A multi-criteria decision analysis. Journal of Psychopharmacology. 2026.
: 10.1177/02698811251409147. - World Health Organization. Global status report on alcohol and health 2024. Geneva: WHO; 2024.
- Drug Science UK. MCDA comparison of drug and alcohol harms in the UK — 2024 update. drugscience.org.uk.
