La ataxia es un trastorno que afecta la coordinación del movimiento, pudiendo manifestarse sola o como síntoma de una enfermedad neurológica o condición subyacente. Sus causas son variadas y van desde malformaciones congénitas, traumatismos, infecciones, hipotiroidismo, deficiencia de vitaminas, alcoholismo, celiaquía, hasta enfermedades neurodegenerativas o tumores.

Aunque suele impactar principalmente la capacidad de caminar, la ataxia también puede provocar otros síntomas como visión borrosa, dificultades para hablar y temblores.

Un aspecto clave en la regulación del movimiento es el sistema endocannabinoide, que desempeña un papel fundamental en los ganglios basales y el cerebelo, áreas involucradas en el control motor. En casos de ataxias hereditarias, se ha observado un aumento en los receptores CB1 y CB2 en las células del sistema nervioso, lo que se interpreta como un intento natural de neuroprotección por parte del organismo.

Cada vez son más los testimonios de personas con ataxia que experimentan mejoras significativas en su calidad de vida gracias al uso del cannabis. Los usuarios reportan una mayor estabilidad al caminar, mejor coordinación motora y mejoras en su estado de ánimo y motivación, ofreciendo esperanza a quienes antes no encontraban alivio en la medicina tradicional.

Un estudio reciente reveló un aumento en los niveles de receptores CB1 y CB2 en el cerebelo de pacientes con ataxia espinocerebelar en comparación con un grupo control. Además, se detectó una mayor cantidad de enzimas responsables de la degradación de endocannabinoides, como MAGL y FAAH, lo que sugiere que las alteraciones en el sistema endocannabinoide están relacionadas con la progresión de esta enfermedad.

Los investigadores concluyeron que el sistema endocannabinoide podría ser clave en el tratamiento de las ataxias espinocerebelares, abriendo nuevas posibilidades para el manejo de esta compleja condición.

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