La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una de las enfermedades más devastadoras que existen. Destruye progresivamente las neuronas que controlan el movimiento, dejando al cuerpo sin capacidad de respuesta mientras la mente permanece intacta. El pronóstico medio tras el diagnóstico es de dos a cinco años de vida. No existe cura, y los tratamientos disponibles (como el riluzol o el edaravone) apenas ralentizan su avance.
En este contexto de urgencia y escasez terapéutica, los cannabinoides han comenzado a ganar atención científica seria. No como solución milagrosa, sino como una línea de investigación con fundamento biológico real y datos clínicos que empiezan a acumularse.
¿Por qué los cannabinoides podrían ser relevantes en la ELA?
La ELA no tiene una causa única. Lo que sí se sabe es que en el cerebro y la médula espinal de quienes la padecen ocurren varios procesos dañinos al mismo tiempo: inflamación crónica del tejido nervioso, acumulación de daño oxidativo en las neuronas y una sobreactivación de señales que termina destruyendo las propias células nerviosas.
El cuerpo humano tiene un sistema interno de regulación, el sistema endocannabinoide, que actúa como un mecanismo de equilibrio ante la inflamación y el daño neuronal. En personas con ELA, se ha observado que este sistema está alterado: parece intentar compensar el daño, pero sin lograrlo del todo. Los cannabinoides del Cannabis actúan sobre este mismo sistema, potenciando su capacidad de respuesta. Esa es la base biológica que justifica su investigación en la ELA.
Una revisión publicada en Muscle & Nerve en 2025 por Denton, Carter, Russo y colaboradores (un equipo de referencia en neurología y cannabinoides) sintetiza 25 años de evidencia sobre este tema y concluye que los cannabinoides tienen actividad sobre las mismas vías implicadas en la progresión de la ELA, lo que justifica su estudio como posibles agentes terapéuticos.
Evidencia preclínica: lo que muestran los modelos animales
Gran parte de la evidencia disponible proviene de estudios en ratones con una mutación genética que reproduce muchas características de la ELA humana. En estos modelos, los extractos de Cannabis y los cannabinoides aislados han mostrado resultados consistentes:
- Reducción de la inflamación en el tejido nervioso.
- Protección de las neuronas motoras frente al daño.
- Retraso en la aparición de los primeros síntomas motores.
- Mayor supervivencia neuronal a lo largo del tiempo.
Estos resultados no pueden trasladarse directamente a personas (los modelos animales tienen limitaciones importantes) pero sí ofrecen una base científica sólida para diseñar ensayos clínicos en humanos. El problema es que esos ensayos, hasta ahora, son escasos.
Lo que dicen los pacientes: datos reales de Francia
En ausencia de ensayos clínicos robustos, los estudios con pacientes reales aportan información valiosa sobre cómo se usa el Cannabis en la ELA y qué efectos reportan quienes lo utilizan.
En 2023, investigadores franceses publicaron en Revue Neurologique el primer estudio de gran escala sobre este tema en Francia. Encuestaron a 129 pacientes con ELA y encontraron que 28 de ellos (el 21,7%) habían usado Cannabis para aliviar síntomas de la enfermedad.
Los resultados fueron significativos:
- Síntomas físicos mejorados: rigidez muscular, calambres y contracciones involuntarias.
- Síntomas generales mejorados: calidad del sueño, dolor, estado emocional, calidad de vida y depresión.
- Buena tolerabilidad: solo 8 pacientes reportaron efectos adversos leves, como somnolencia o sequedad bucal.
- Uso responsable: la mayoría prefería aceite de CBD o Cannabis en flor, evitando la combustión y optando por productos legales.
Lo que llama la atención de este estudio no es solo que el Cannabis alivie síntomas, sino el perfil de quienes lo usan: pacientes con una enfermedad grave, sin alternativas terapéuticas suficientes, que recurren al Cannabis de forma informada y con criterio claro. Sus autores concluyen que existe una necesidad urgente de investigación rigurosa y de marcos médicos seguros para acompañar este uso.
¿Qué cannabinoides son más relevantes?
La revisión de Denton et al. (2025) identifica varios cannabinoides con potencial en la ELA, cada uno con un perfil de acción diferente:
- THC: ayuda con el dolor, la rigidez muscular y la pérdida de apetito.
- CBD: tiene efecto antiinflamatorio, reduce la ansiedad y protege las neuronas. No produce intoxicación.
- CBG (cannabigerol): un cannabinoide menos conocido pero con datos preclínicos prometedores en neuroprotección.
Los autores también destacan el papel de los terpenos (compuestos aromáticos del Cannabis como el beta-cariofileno o el linalool) que podrían potenciar el efecto terapéutico global cuando actúan junto a los cannabinoides. Este fenómeno se conoce como «efecto entourage».
El sistema endocannabinoide como diana terapéutica
Más allá del alivio sintomático, algunos investigadores plantean una pregunta más ambiciosa: ¿podría actuar sobre el sistema endocannabinoide (no solo con Cannabis, sino con fármacos diseñados específicamente para modularlo) representar una estrategia para frenar la progresión de la ELA? Es una hipótesis activa en la investigación, respaldada por la observación de que este sistema de regulación está claramente alterado en los pacientes. Potenciarlo de forma controlada es una de las líneas de trabajo más prometedoras en neurología cannabinoide.
Lo que falta: ensayos clínicos en humanos
La conclusión más honesta que puede extraerse de la evidencia actual es también la más incómoda: los datos son prometedores, pero todavía insuficientes para establecer protocolos clínicos estandarizados.
Los ensayos clínicos controlados en pacientes con ELA son escasos, pequeños y difíciles de comparar entre sí. No existe aún un protocolo validado de uso de cannabinoides en esta enfermedad. La propia revisión de 2025 lo señala con claridad: hacen falta ensayos bien diseñados para confirmar si los cannabinoides pueden actuar no solo sobre los síntomas, sino sobre la progresión de la enfermedad.
Esto no significa que el Cannabis no tenga lugar en el manejo de la ELA. Significa que su uso debe hacerse dentro de un marco médico supervisado, con objetivos terapéuticos definidos (control del dolor, la espasticidad, el insomnio, el estado emocional) y con seguimiento clínico continuo.
Una enfermedad que no puede esperar
La ELA impone una urgencia que pocas enfermedades igualan. Quienes la padecen no tienen tiempo para esperar décadas de investigación. En ese contexto, el Cannabis medicinal (con su perfil de seguridad razonable, su capacidad de actuar sobre múltiples síntomas y su base científica documentada) merece un lugar en la conversación clínica. No como cura, sino como herramienta de acompañamiento terapéutico que puede mejorar la calidad de vida cuando las opciones convencionales son insuficientes.
La ciencia avanza. Los pacientes no pueden detenerse a esperarla. Y la medicina tiene la obligación de acompañarlos con la mejor información disponible, aunque esa información todavía sea incompleta.
Referencias científicas
- Denton TT, Carter GT, Goddard M, et al. Amyotrophic Lateral Sclerosis, the Endocannabinoid System, and Exogenous Cannabinoids: Current State and Clinical Implications. Muscle Nerve. 2025; 10.1002/mus.28359
- Lacroix C, Guilhaumou R, Micallef J, et al. Cannabis for the treatment of amyotrophic lateral sclerosis: What is the patients’ view? Rev Neurol (Paris). 2023;
10.1016/j.neurol.2023.03.018 - Carter GT, Weiss MD, Amtmann D, et al. Endocannabinoids and Related Lipids in Serum From Patients With Amyotrophic Lateral Sclerosis. Muscle Nerve. 2021;
10.1002/mus.27096 - Amtmann D, Weydt P, Johnson KL, Jensen MP, Carter GT. Survey of cannabis use in patients with amyotrophic lateral sclerosis. Am J Hosp Palliat Care. 2004;
10.1177/104990910402100206
