Médico y paciente mayor de 65 años en consulta sobre Cannabis medicinal

Hay un dato que debería cambiar la forma en que se habla del Cannabis medicinal en adultos mayores: más del 80% de los ensayos clínicos sobre cannabinoides han excluido sistemáticamente a personas mayores de 65 años. Este grupo concentra la mayor carga de dolor crónico, insomnio, ansiedad y enfermedades neurológicas de cualquier franja etaria. La brecha entre quienes más podrían beneficiarse y quienes menos han sido estudiados es enorme. La buena noticia es que la ciencia está comenzando a cerrarla.

El grupo de pacientes que más crece y menos datos tiene

Los adultos mayores son, hoy, el segmento de usuarios de Cannabis medicinal de más rápido crecimiento en el mundo. En Chile, los datos del programa de Cannabis medicinal reflejan un aumento sostenido de pacientes mayores de 60 años que consultan por dolor crónico, neuropatía e insomnio. En España, la tendencia es paralela. Según datos federales de 2022, el 8% de los mayores de 65 años en Estados Unidos declara haber usado Cannabis en el último año: el doble que siete años atrás.

Este crecimiento ocurre en un vacío de evidencia específica. Los estudios sobre Cannabis y dolor crónico, sueño o ansiedad se han realizado mayoritariamente en adultos de 30 a 50 años. Los adultos mayores presentan características farmacológicas distintas: metabolismo más lento del THC y CBD, mayor polifarmacia y diferente arquitectura del sueño. Extrapolar datos de poblaciones más jóvenes es, científicamente, una aproximación imprecisa.

Por eso, los nuevos estudios diseñados específicamente para adultos mayores representan una novedad clínica de primer orden.

Lo que reveló el estudio diario más completo en personas mayores

En 2025, investigadores de la Universidad de Central Florida publicaron en la revista Psychiatry el primer estudio de evaluación momentánea ecológica (ecological momentary assessment) diseñado exclusivamente para usuarios de Cannabis medicinal mayores de 55 años. El trabajo, liderado por Madison Maynard, reclutó 106 pacientes de entre 55 y 74 años (66,67% mujeres) activos en todo el territorio de Estados Unidos.

Durante semanas, los participantes recibieron hasta seis evaluaciones diarias vía mensaje de texto. Reportaban su nivel de dolor, ansiedad, depresión y calidad del sueño. El diseño capturó cambios en tiempo real, superando las limitaciones de los estudios retrospectivos.

Los resultados fueron estadísticamente significativos en tres variables. La intoxicación subjetiva con Cannabis medicinal predijo reducciones en dolor, ansiedad y depresión post-uso. En cuanto al sueño, el efecto fue indirecto: el Cannabis mejoró el descanso nocturno a través de la reducción de ansiedad. Dicho de otra manera, el Cannabis medicinal rompía el ciclo ansioso que impide conciliar el sueño en muchos adultos mayores.

Los autores advierten que los efectos son agudos y no hay datos sobre el largo plazo. Aun así, el hallazgo conceptual es relevante: el beneficio del Cannabis sobre el sueño parece mediado por la ansiedad, no por una acción directa sobre los sistemas del sueño. Esta distinción tiene implicaciones clínicas importantes para la selección de pacientes.

Casi 10.000 adultos mayores: el gran estudio canadiense

Si Maynard et al. aporta la dimensión temporal, el trabajo de Tumati y colaboradores aporta escala. Publicado en Cannabis and Cannabinoid Research, este estudio retrospectivo analizó datos de 9.766 adultos mayores de 65 años (edad media: 73,2 años) activos en la red de clínicas de Cannabis medicinal de Canadá entre 2014 y 2020.

Los hallazgos son reveladores. El motivo principal de uso fue el dolor crónico (67,7%), seguido de enfermedades oncológicas y neurológicas. La vía más utilizada fue el aceite (81%), con predominio de formulaciones con CBD (83,6%). Esta preferencia refleja una elección consciente por opciones con menor efecto psicoactivo, especialmente importante en pacientes polimedicados.

A los 90 días de seguimiento, el 72,7% reportó mejoría del dolor, el 64,5% mejoría del sueño y el 52,8% mejoría del estado de ánimo. El dato más impactante fue el cambio en medicación concomitante: el 35,6% redujo el uso de opioides y el 19,9% redujo las benzodiacepinas.

En el contexto de la crisis global por el uso excesivo de opioides, esta posibilidad cobra una dimensión clínica muy significativa. La prescripción prolongada de benzodiacepinas en adultos mayores se asocia a caídas, dependencia y deterioro cognitivo. Poder reducirlas con el apoyo del Cannabis medicinal en adultos mayores es un hallazgo de alto valor terapéutico.

Cannabis medicinal en adultos mayores: la agenda de investigación de 2025

La quinta edición del Cannabis Clinical Outcomes Research Conference (CCORC 2025), celebrada en la Universidad de Florida, colocó la investigación en adultos mayores como uno de sus ejes centrales. Sus resultados fueron publicados en Medical Cannabis and Cannabinoids.

La Dra. Angela Bryan, de la Universidad de Colorado, presentó resultados preliminares de su investigación en curso. Su estudio recluta exclusivamente adultos mayores para evaluar los efectos del Cannabis sobre sueño, dolor, ansiedad y función cognitiva. Bryan subrayó algo metodológicamente clave: las expectativas previas del paciente influyen significativamente en los resultados percibidos. Esto tiene implicaciones directas para el diseño de futuros ensayos clínicos.

El congreso también destacó la necesidad urgente de estudiar el impacto del Cannabis en el control motor. El riesgo de caídas asociado al THC y el deterioro cognitivo a largo plazo son dos áreas donde la evidencia sigue siendo escasa y los riesgos justifican cautela clínica.

¿Qué formulaciones son más adecuadas para adultos mayores?

Los datos disponibles apuntan hacia formulaciones con predominio de CBD para el inicio del tratamiento en personas mayores. El CBD no produce efectos psicoactivos ni altera el control motor en dosis terapéuticas habituales. Además, presenta menor riesgo de interacción farmacológica intensa que el THC.

Sin embargo, existen interacciones relevantes que el médico prescriptor debe evaluar caso a caso. El CBD inhibe los citocromos CYP2C9 y CYP3A4, enzimas hepáticas que metabolizan fármacos frecuentes en adultos mayores: anticoagulantes como la warfarina, anticonvulsivos, antidepresivos y fármacos cardiovasculares. Añadir aceite de CBD a un régimen terapéutico puede alterar involuntariamente los niveles plasmáticos de medicamentos críticos.

Esta realidad refuerza el principio rector del Cannabis medicinal en adultos mayores: start low, go slow. Empezar con dosis bajas e incrementar gradualmente bajo supervisión médica no es una advertencia genérica. Es una recomendación respaldada por la fisiología del envejecimiento.

El sistema endocannabinoide también envejece

Una dimensión que los estudios clínicos aún exploran de forma limitada es el impacto del envejecimiento sobre el propio sistema endocannabinoide. Investigaciones preclínicas sugieren que con la edad disminuye la densidad de receptores CB1 en regiones cerebrales clave como el hipocampo. Paralelamente, la producción de endocannabinoides como la anandamida puede verse afectada por alteraciones metabólicas propias del envejecimiento.

Si el sistema endocannabinoide se vuelve menos eficiente con la edad, esto podría explicar por qué el dolor crónico, el insomnio y el deterioro del ánimo responden a la modulación cannabinoide externa. El Cannabis medicinal podría estar compensando una deficiencia funcional relacionada con la edad, más que simplemente añadiendo un efecto farmacológico externo.

Es una hipótesis que la investigación emergente está comenzando a explorar. De confirmarse, cambiaría el marco conceptual: no se trataría únicamente de tratar síntomas específicos, sino de restaurar parcialmente una función regulatoria que el organismo ha perdido capacidad de sostener.

Lo que el paciente mayor y su familia necesitan saber hoy

El Cannabis medicinal en adultos mayores no es una terapia experimental marginal. Es una opción con evidencia clínica creciente, un perfil de efectos adversos manejable bajo supervisión médica y un potencial real de reducción de fármacos de alto riesgo.

Los efectos adversos más reportados – boca seca (12,8%), somnolencia (8,6%) y mareos (4%) – son generalmente leves. Los riesgos más serios, como interacciones farmacológicas o deterioro del equilibrio con THC elevado, son manejables con seguimiento adecuado. En cualquier caso, el médico prescriptor debe conocer en detalle el régimen farmacológico del paciente.

La conversación entre el paciente mayor y su médico sobre Cannabis medicinal debe ser normalizada. Décadas de estigma han dejado a muchos profesionales sin herramientas para responder preguntas básicas. La evidencia disponible en 2025 ya no justifica ese silencio clínico.

Conclusión

El Cannabis medicinal en adultos mayores tiene, por primera vez, una base de evidencia específica construida con y para esta población. Maynard et al. (2025) demuestra mejoras momentáneas en dolor, ansiedad y depresión, con efecto indirecto sobre el sueño mediado por la reducción de ansiedad. Con casi 10.000 pacientes, el registro canadiense muestra mejoras en dolor (72,7%), sueño (64,5%) y ánimo (52,8%), con reducciones significativas de opioides y benzodiacepinas. La agenda del CCORC 2025 consolida este campo como prioritario en la investigación cannábica internacional.

Los adultos mayores son el segmento que más consulta y el que más necesita alternativas a los fármacos de alto riesgo. Hasta ahora, también han sido los menos incluidos en los ensayos clínicos. Eso está cambiando. Cada estudio que lo confirma es un paso hacia una medicina más justa para todas las edades.

Referencias

Maynard, M., Dvorak, R.D., Paulson, D. et al. (2025). Daily Impact of Medical Cannabis on Anxiety and Sleep Quality in Older Adults. Psychiatry, 88(4), 380–394.
https://doi.org/10.1080/00332747.2025.2484827

Goodin, A.J., Jyot, J., Cook, R.L. et al. (2025). Proceedings of the 2025 Cannabis Clinical Outcomes Research Conference. Medical Cannabis and Cannabinoids, 9(1), 15–19.
https://doi.org/10.1159/000549903

Tumati, S. et al. (2022). Medical Cannabis Use Among Older Adults in Canada: Self-Reported Data on Types and Amount Used, and Perceived Effects. Cannabis and Cannabinoid Research. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8696251/