La migraña no es solo un dolor de cabeza. Es la segunda causa de discapacidad en el mundo según años de vida perdidos, y afecta a más de mil millones de personas. Una parte importante de quienes la padecen no responde bien a los tratamientos convencionales, o los abandona por sus efectos secundarios. Frente a ese vacío, el Cannabis medicinal para la migraña lleva años siendo utilizado de forma empírica. Hasta ahora, sin evidencia clínica de primer nivel que lo respaldara. Eso acaba de cambiar.
El primer ensayo clínico aleatorizado para la migraña aguda
En 2025, el equipo de Nathaniel M. Schuster en la Universidad de California San Diego publicó el primer ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo que evalúa el Cannabis vaporizado como tratamiento agudo de la migraña. El estudio apareció en Headache: The Journal of Head and Face Pain y fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), sin participación de la industria cannabica.
El diseño es riguroso. Noventa y dos participantes con migraña diagnosticada trataron hasta cuatro ataques distintos, cada uno con un tratamiento diferente en orden aleatorio: Cannabis con THC 6%, Cannabis con CBD 11%, Cannabis con THC 6% + CBD 11%, y placebo. El período de lavado entre tratamientos fue de al menos una semana. 247 ataques de migraña fueron tratados en total.
Cómo se vaporizó: el protocolo estandarizado
Los participantes utilizaban un vaporizador portátil calibrado a 180°C y seguían el procedimiento FUPP (Foltin Uniform Puff Procedure): 5 segundos de inhalación, 10 segundos de retención, exhalación y 45 segundos de espera. Cuatro repeticiones por ataque. El proceso lo guiaba una aplicación de smartphone que también recogía los datos a 1, 2, 24 y 48 horas.
El objetivo principal era el alivio del dolor a las 2 horas de la vaporización. Los objetivos secundarios fueron la ausencia total de dolor y la desaparición del síntoma más molesto: fotofobia, fonofobia o náuseas, según cada paciente.
Los resultados: THC + CBD, la combinación que ganó
La combinación THC 6% + CBD 11% fue la única que superó al placebo en todos los objetivos principales y secundarios. A las 2 horas:

Los beneficios se mantuvieron en el tiempo. La combinación THC+CBD fue también superior al placebo en ausencia sostenida de dolor a las 24 horas y en ausencia sostenida del síntoma más molesto a 24 y 48 horas. Algo que no logró ninguno de los otros tratamientos.
El Cannabis con solo THC fue superior al placebo para el alivio del dolor, pero no para la ausencia completa de dolor ni para el síntoma más molesto. El Cannabis con solo CBD no fue superior al placebo en ninguno de los objetivos principales a las 2 horas.
Por qué el CBD reduce los efectos adversos del THC
Uno de los hallazgos más relevantes desde el punto de vista clínico es la relación entre eficacia y efectos psicoactivos. El grupo THC+CBD presentó menor euforia, menor deterioro cognitivo subjetivo y menor sensación de intoxicación que el grupo con solo THC.
La explicación está en la neurobiología. El CBD actúa como modulador alostérico negativo no competitivo del receptor CB1. En términos simples: el CBD modera los efectos psicoactivos del THC sin eliminar su acción analgésica. Esta combinación resulta más eficaz y mejor tolerada al mismo tiempo.
La potencia del THC utilizada en el estudio (6%) era deliberadamente inferior a la disponible en dispensarios comerciales. Y aun así, los resultados fueron significativos. Esto refuerza una conclusión importante: no es necesario alcanzar la euforia para obtener beneficio medicinal.
El sistema endocannabinoide y la migraña: por qué funciona
La evidencia preclínica llevaba años apuntando en esta dirección. Los cannabinoides actúan sobre varios mecanismos involucrados en la fisiopatología de la migraña. Inhiben la liberación del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), que desempeña un papel central en la vasodilatación y el dolor migrañoso. Inhiben también las neuronas trigeminovasculares y la depresión cortical propagada, ambas implicadas en el inicio de los ataques.
Que la combinación THC+CBD haya reducido la fotofobia y la fonofobia (pero no las náuseas) confirma que su efecto se debe a la acción antimigráñosa directa, y no simplemente a las propiedades antieméticas conocidas del THC. Akerman et al. (2007) ya habían demostrado que la activación del receptor CB1 inhibe directamente las neuronas trigeminovasculares implicadas en el dolor migrañoso.
Migraña episódica y crónica: los mismos resultados
El estudio incluyó tanto pacientes con migraña episódica como crónica. Un 30% de los participantes tenía migraña crónica (más de 15 días de cefalea al mes). Los análisis de subgrupos mostraron tasas de respuesta similares en ambos grupos.
Con THC+CBD, la ausencia de dolor a las 2 horas fue del 34% en migraña episódica y del 37% en migraña crónica. El beneficio no dependió del tipo de migraña. Este es un dato especialmente relevante para los pacientes que no responden a los tratamientos preventivos convencionales.
Seguridad: ningún evento adverso grave
No se registraron eventos adversos graves en ninguno de los cuatro grupos. Los efectos secundarios más frecuentes fueron somnolencia, euforia y deterioro cognitivo subjetivo, con mayor incidencia en el grupo THC solo. El grupo THC+CBD presentó un perfil de seguridad más favorable.
El enmascaramiento fue satisfactorio en la mayoría de los grupos analizados. Los autores descartaron que los resultados positivos se debieran a efectos de expectativa o a la ruptura del ciego por los efectos psicoactivos.
Lo que este estudio cambia para el Cannabis medicinal para la migraña
Antes de este ensayo, el uso de Cannabis medicinal para la migraña descansaba sobre encuestas retrospectivas y estudios observacionales. Un 35,5% de los usuarios de Cannabis medicinal reportaban usarlo para cefalea o migraña, siendo la inhalación la vía más común (81,4%). Muchos pacientes ya lo utilizaban por su cuenta, sin respaldo clínico formal.
Ahora hay un ensayo doble ciego controlado que lo respalda. Cuatro puffs de Cannabis vaporizado con THC 6% + CBD 11% superaron al placebo en todos los criterios estándar de los ensayos de migraña aguda definidos por la International Headache Society. Quienes conviven con migraña y no han encontrado alivio en los triptanes o en los antiinflamatorios tienen ahora evidencia clínica que respalda una conversación seria con su médico.
Conclusión
El estudio de Schuster et al. (2025) marca un antes y un después. No porque el Cannabis medicinal sea una solución universal para la migraña, sino porque por primera vez existe evidencia robusta de nivel I que lo sitúa como una opción terapéutica real. La combinación THC+CBD vaporizado demostró ser superior al placebo con un perfil de seguridad aceptable, sin eventos graves y con beneficios sostenidos hasta 48 horas.
Quedan preguntas abiertas: ¿cuál es el impacto del uso repetido a largo plazo? ¿Qué papel juegan los terpenos y los cannabinoides menores? ¿Puede el Cannabis tener también un efecto preventivo? Los propios autores las plantean como prioridades para futuros estudios. Mientras tanto, esta evidencia es suficiente para que el Cannabis medicinal deje de ser una alternativa de último recurso en la migraña.
Referencias científicas
- Schuster, N.M., Wallace, M.S., Marcotte, T.D., Buse, D.C., Lee, E., Liu, L., & Sexton, M. (2025). Vaporized cannabis versus placebo for acute migraine: A randomized, double-blind, placebo-controlled crossover trial. Headache: The Journal of Head and Face Pain
https://doi.org/10.1111/head.70025 - Safiri, S., Pourfathi, H., Eagan, A., et al. (2022). Global, regional, and national burden of migraine in 204 countries and territories, 1990 to 2019. Pain, 163, E293–E309.
https://doi.org/10.1097/J.PAIN.0000000000002275 - Sexton, M., Cuttler, C., Finnell, J.S., & Mischley, L.K. (2016). A cross-sectional survey of medical cannabis users: patterns of use and perceived efficacy. Cannabis and Cannabinoid Research, 1, 131–138.
https://doi.org/10.1089/can.2016.0007 - Akerman, S., Holland, P.R., & Goadsby, P.J. (2007). Cannabinoid (CB1) receptor activation inhibits trigeminovascular neurons. Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics, 320, 64–71
https://doi.org/10.1124/jpet.106.106971
