El cannabidiol (CBD), fitocannabinoide no psicoactivo derivado de Cannabis sativa, ha ganado un interés creciente por sus posibles aplicaciones terapéuticas en enfermedades cardiovasculares. Una revisión exhaustiva publicada en Mayo Clinic Proceedings (2026), liderada por Hesham M. Abdalla y su equipo de la Mayo Clinic en Scottsdale (Arizona, EE. UU.), integra evidencia preclínica y clínica emergente sobre el papel del CBD en pericarditis, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, arritmias e hipertensión.
La publicación en una revista de referencia como Mayo Clinic Proceedings otorga un peso científico considerable a este análisis, dado que la enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en Estados Unidos, superando incluso a la suma de todos los tipos de cáncer. En este contexto, la búsqueda de terapias antiinflamatorias no inmunosupresoras cobra especial relevancia clínica.
Metodología de la revisión
Los autores realizaron una búsqueda sistemática en MEDLINE/PubMed, Embase y Google Scholar, utilizando términos como «cannabidiol», «CBD», «pericarditis», «miocarditis», «lesión por isquemia-reperfusión», «cardiopatía isquémica», «insuficiencia cardíaca», «arritmia» e «hipertensión», cubriendo publicaciones entre 1990 y 2025. Se excluyeron artículos no publicados en inglés o de baja credibilidad, y la selección final se realizó por consenso entre los autores.
Mecanismos de acción cardiovascular
A diferencia del THC, el CBD presenta baja afinidad por los receptores CB1 y CB2, actuando en cambio sobre múltiples dianas no cannabinoides. Entre los mecanismos identificados destacan:

Pericarditis: la evidencia más sólida hasta ahora
La pericarditis recurrente es un reto para los médicos cuando los pacientes no responden a corticosteroides. En estudios con ratones, el CBD redujo de forma clara el derrame pericárdico (0,12 mm frente a 0,26 mm) y el engrosamiento del pericardio (3,6 μm frente a 6,5 μm), en comparación con el grupo control.
Estos resultados impulsaron el desarrollo de CardiolRx™, una solución de CBD puro probada en el ensayo clínico MAVERIC-Pilot. Participaron 27 personas con pericarditis recurrente y síntomas activos. Tras 8 semanas de tratamiento, el dolor bajó en promedio 3,7 puntos en una escala de 0 a 10. La mejora fue rápida: la mitad de los pacientes sintió alivio en solo 5 días.
Miocarditis, insuficiencia cardíaca y cardiomiopatía
Estudios en animales muestran que el CBD también podría ayudar en la miocarditis. Por eso nació el ensayo ARCHER, el primer estudio en humanos que evalúa este uso, también con CardiolRx.
En cardiomiopatía, sobre todo la relacionada con diabetes, el CBD ha mostrado efectos antioxidantes y antiinflamatorios prometedores en el laboratorio. Sin embargo, todavía faltan ensayos en personas que confirmen estos resultados. Los investigadores señalan que cada tipo de cardiomiopatía tiene causas distintas, así que el CBD podría funcionar mejor en unos casos que en otros.
Cardiopatía isquémica y daño por reperfusión
Cuando se restablece el flujo de sangre al corazón tras una obstrucción, puede producirse un daño adicional llamado lesión por isquemia-reperfusión. Este daño involucra inflamación, exceso de calcio y mal funcionamiento de los vasos sanguíneos. En modelos animales, el CBD redujo el tamaño del infarto hasta en un 66%. Aun así, los autores insisten en que hace falta más investigación en humanos antes de usarlo tras un infarto.
Arritmias cardíacas: resultados poco claros
Algunos estudios en animales sugieren que el CBD podría aumentar el riesgo de arritmias. Otros, en cambio, apuntan a un posible efecto protector contra ellas. Por ahora, la evidencia es limitada y contradictoria, así que no se pueden sacar conclusiones firmes en ningún sentido.
Presión arterial alta
El CBD se ha relacionado con una bajada leve pero real de la presión arterial. Un ensayo clínico encontró reducciones en la presión arterial durante 24 horas, además de mejoras en otros indicadores cardiovasculares tras una dosis alta de CBD. No está claro si este efecto basta para prevenir problemas cardíacos, y podría deberse en parte a que el CBD reduce la ansiedad, no solo a una acción directa sobre los vasos.
Seguridad y efectos secundarios
El CBD oral se ha vinculado con un posible riesgo de daño al hígado. También puede causar efectos más leves como diarrea, náuseas y dolor de cabeza. Un punto importante es que puede interactuar con medicamentos como la warfarina, un anticoagulante muy usado en pacientes cardíacos.
Limitaciones y próximos pasos
A pesar de los resultados prometedores, el uso del CBD en cardiología todavía enfrenta obstáculos: pocos ensayos en humanos, dosis sin estandarizar y trámites regulatorios pendientes. Los autores piden estudios más grandes, con dosis fijas y bien definidas, para confirmar si el CBD puede convertirse en un tratamiento complementario seguro y eficaz para el corazón.
Conclusión
Esta revisión de Mayo Clinic Proceedings muestra que el CBD tiene un futuro prometedor en cardiología, sobre todo en la pericarditis recurrente, gracias a sus efectos antiinflamatorios y protectores de los vasos sanguíneos. Aun así, la evidencia en humanos es todavía preliminar en la mayoría de las condiciones. Su uso en la práctica médica dependerá de nuevos estudios que confirmen su eficacia, seguridad y la dosis correcta.
Referencia
Abdalla, H. M., Bacon, A., VanDolah, H., Dreher, L., Pathangey, G., Abdelnabi, M., Ibrahim, R., Pereyra, M., Farina, J. M., Luis, S. A., Arsanjani, R., & Ayoub, C. (2026). Cannabidiol in Cardiovascular Disease: A Review of Current Evidence and Future Directions. Mayo Clinic Proceedings.
10.1016/j.mayocp.2025.10.009
